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de Guatemala, “había decidido que el caso Bámaca [Velásquez] pasaba a la Comisión
d[e] Esclarecimiento Histórico”. También cuestionaron la presencia de miembros de
la Misión de las Naciones Unidas en Guatemala en la diligencia.
Obtuvo una autorización en el juzgado de Tecún Umán para realizar la diligencia. Al
día siguiente iniciaron las excavaciones, pero el Fiscal General le comunicó que sólo
los autorizaba para un día de labores. Debido a la imposibilidad de realizar la
exhumación en un día, decidió suspender la diligencia.
En el tercer intento de exhumación se encontraron con que se había acogido un
recurso de apelación contra la orden de exhumación, interpuesto por los abogados
del Ejército, el cual impugnó. El 20 de julio de 1995 fue separado de la investigación.
Esto se debió a su negativa a bajar la intensidad de ésta. Añadió que le ofendió el
hecho de que “los fiscales en lugar de dar[le] apoyo, lo que pedían era que [se]
separara [...] del caso”.
No se ha llevado a cabo una exhumación en la base Las Cabañas, y los procesos
respecto del caso Bámaca Velásquez se encuentran archivados.
Durante su participación como fiscal especial fue objeto de amenazas,
hostigamientos y atentados contra su vida. Esto lo motivó a presentar una denuncia
ante la Procuraduría de Derechos Humanos, y además obtuvo una medida cautelar
de protección a su favor por parte de la Comisión Interamericana (supra 12).
El sistema judicial de Guatemala es totalmente ineficaz, y no es posible “obtener
acceso a un recurso sencillo y efectivo con todas las garantías del debido proceso en
el caso de la desaparición forzada de Efraín Bámaca [Velásquez]”. En Guatemala
ningún guerrillero ha sido sometido a la justicia y condenado por sus actividades
terroristas, es decir, no existen presos políticos en su país.
Le preocupa el haber rendido testimonio ante la Corte, pues “[en Guatemala] lo que
pueda pasar es impredecible”.
d.
Testimonio de James Harrington, abogado estadounidense,
Director del Proyecto de Derechos Civiles de Texas y profesor
universitario.
Viajó a Guatemala con el propósito de acompañar a Jennifer Harbury a una diligencia
de exhumación el 20 de mayo de 1992, en Retalhuleu. Dicha diligencia tenía el
objetivo de verificar si el cuerpo enterrado en esa localidad era efectivamente de
Efraín Bámaca Velásquez.
Al llegar a ciudad de Guatemala, quienes acompañaban a Harbury se reunieron con
el Procurador de los Derechos Humanos, quien designó a un forense y un fotógrafo
para que los acompañara en la diligencia. La reunión se desarrolló bajo muchas
medidas de seguridad y el Procurador estaba muy nervioso.
El día 20 de mayo de 1992, en el cementerio de Retalhuleu se encontraba el juez que
iba a dirigir la exhumación, un representante de la Iglesia, Francis Farenthall,
Jennifer Harbury y él.
Al iniciarse la excavación, una caravana de aproximadamente 8 a 12 vehículos
militares llegó al cementerio. Unos 20 soldados, portando sus armas, rodearon el
cuadrante que se excavaba, y uno de ellos le comunicó al juez que tenía que detener
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