VOTO CONCURRENTE RAZONADO DEL JUEZ SERGIO GARCIA RAMIREZ A LA
SENTENCIA DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS EN EL
CASO HERERERA ULLOA VS. COSTA RICA,
DE 2 DE JULIO DE 2004
1. Libertad de expresión. Medios de comunicación social y ejercicio del
periodismo
1.
No es esta la primera vez que la Corte Interamericana debe pronunciarse
sobre hechos que afectan la libertad de expresión. De éstos se ha ocupado en otras
oportunidades, con diferente contexto: en alguna hipótesis, dentro de una
circunstancia de violaciones graves de derechos humanos
--así declaradas--,
enrarecimiento de la democracia y conflicto institucional; en otra, dentro del
contexto de la democracia y la vigencia de los derechos fundamentales. Esta es la
situación que corresponde al Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica, sobre el que se
produjo la Sentencia del 2 de julio del 2004, con la que coincido y a la que acompaño
el presente Voto. La diversidad de circunstancias permite volver sobre una cuestión
relevante, que no es mi tema en este momento: las distintas características que
revisten la colisión entre bienes jurídicos y la preservación de los derechos humanos
en un “ambiente autoritario”, frente a las que poseen en un “ambiente democrático”.
2.
Al examinar, en esas otras oportunidades, hechos violatorios del artículo 13
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Tribunal ha tomado en
cuenta, como ocurre en la sentencia a la que se agrega este Voto, las características
específicas que ofrece aquella libertad cuando se ejerce a través de medios de
comunicación social que permiten la transmisión de mensajes a un gran número de
personas y posee, por lo mismo, una proyección social que también ha sido
reconocida por la Corte en los términos del artículo 13 de la Convención Americana.
En esta hipótesis contribuye a la información de la sociedad en su conjunto y a las
decisiones que adoptan sus integrantes, con todo lo que ello significa.
3.
Obviamente, la libertad de expresión se consagra y se defiende en cualquier
caso. No tiene acotaciones subjetivas. No se agota en el espacio de un grupo
humano, profesional, socioeconómico, étnico o nacional, de género, edad, convicción
o creencia. Posee un carácter verdaderamente universal, en cuanto atañe a todas las
personas. Sin embargo, reviste particularidades especialmente relevantes --que
imponen matices, cuidados, condiciones específicas-- en el supuesto de quienes
ejercen esa libertad con motivo de la profesión que desempeñan. Estos desarrollan
una actividad que supone la libertad de expresión y se vale directamente de ella,
como instrumento para la realización personal y medio para que otros desenvuelvan
sus potencialidades, individuales y colectivas. Por ello la libertad de expresión figura
en declaraciones o instrumentos específicos, que se fundan en el carácter general de
aquélla y transitan de ahí a su carácter particular en el espacio de la comunicación
social. Esto se mira igualmente en el ámbito doméstico, en el que se procura --tarea
que también se ha emprendido en Costa Rica-- contar con disposiciones adecuadas
para la comunicación social, no sólo para la expresión en general.
4.
En esta última hipótesis se plantea la “dimensión trascendental” de la libertad
de expresión. Entre los datos que concurren a caracterizarla figuran su gran alcance
(que le permite llegar a un número muy elevado de personas, en su mayoría ajenas
al emisor del mensaje y desconocidas por éste), y la condición de quienes la ejercen
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