23.
Por otro lado, el Tribunal también advierte que, tanto las partes como la Comisión,
tienen la potestad de formular sus observaciones y plantear objeciones en el transcurso de la
audiencia pública. Además, el Estado es conocedor de que, tanto en sus alegatos finales orales
a realizar en el marco de la audiencia18, como en sus alegatos finales escritos19, puede realizar
las observaciones y objeciones que estime pertinente respecto a preguntas o comentarios
realizados en el marco del proceso ante la Corte, las cuales serán debidamente tomadas en
cuenta por el Tribunal a la hora de emitir una sentencia sobre el caso. No obstante, en lugar
de optar por estas múltiples y válidas alternativas procesales, el Estado decidió motu proprio
abandonar la audiencia en la primera jornada de la celebración de esta, tras la declaración de
una presunta víctima, en una actuación inédita en la historia de esta Corte; carente, como se
ha razonado previamente, de justificación, y absolutamente desproporcionada, todo lo cual
ha supuesto además una revictimización de la señora Bedoya Lima.
24.
Por último, el Tribunal considera imperativo resaltar el carácter fundamental de la
actividad indagatoria de los Jueces y la Jueza de este Tribunal, la cual se materializa, entre
otros, en poder realizar las preguntas que estimen pertinentes a las y los declarantes de la
audiencia. Dicha actividad, inherente y cardinal a las funciones de las Juezas y Jueces
interamericanos, tiene como objetivo reunir los elementos de juicio necesarios, así como
coadyuva a formar la definitiva convicción con respecto a la existencia o no de unos
determinados hechos y, eventualmente, la aplicación del derecho y la determinación de las
reparaciones. Cuestionarla, en la manera en la que ha sido cuestionada a través del incidente
objeto del presente análisis, supone cercenar de manera manifiesta e infundada esta legítima
y esencial competencia de la Corte, y se configura como un intento fallido para desalentar su
el miedo es por mi madre. Porque ella ha tenido que llevar la peor carga de todo esto, y las amenazas creo que han
sido un detonante para irnos destruyendo de a poquitos. Yo sé a qué me estoy exponiendo dando mi testimonio hoy
ante la Corte, sé que mi vida sigue en riesgo, sé que mi vida sigue en peligro, pero eso no va a ser una razón para
que yo me silencie, porque eso fue lo que aprendí de esta dolorosa experiencia, que nunca más me iba a callar y que
iba a levantar la voz […] Mi mamá, tengo que decir que nunca ha tenido apoyo del Estado en el tema de seguridad,
la seguridad que yo tengo es la que yo le brindo a ella, pero ella individualmente no, nunca recibió una atención por
parte del Estado como víctima, y a ella le han hecho seguimientos, a veces llaman a su teléfono a preguntarle cosas
sobre mí, y sabemos que algo para intimidarla, sabemos que juegan también a eso, al acoso psicológico y al acoso
emocional, y yo lo puedo manejar porque he vivido en medio de eso durante 20 años, me acostumbré a vivir en
medio de eso, me acostumbré a saber que salía de mi casa, pero no saber si voy a regresar, pero ella no, creo que
eso ha sido lo más duro, porque además es una mujer que terminó metida en todo esto por el trabajo de su hija,
por las decisiones de su hija y eso es lo más injusto todavía. Hemos intentado llevar una vida que nos permita ser
algo vivible sin dejar de pensar de que esa amenaza constante está ahí, pero señor Juez es imposible vivir así. Al día
siguiente que el caso fuera admitido ante la Corte Interamericana, recibí una llamada, una llamada que no llegó
desde Colombia, un abonado extranjero de otro país donde me decían cosas relacionadas con la violación, donde me
recordaban que me iban a volver a violar, y donde me decían que si no era capaz de cerrar la boca que ya sabía que
me esperaba. Después de esa llamada y hasta el momento he recibido más amenazas, amenazas que llegan a través
de mi teléfono, algo que me parece paradójico porque después de esa primera amenaza, después de que el caso
pasa a la Corte, decidimos cambiar el número de teléfono, es un numero prácticamente privado, pero aun así las
llamadas llegaron a mi número, y los panfletos en los que he aparecido señalada por esta organización de las águilas
negras, pero las amenazas han seguido señor Juez y la última fue de hace pocos meses”. Asimismo, a preguntas del
Juez Pazmiño indicó: “yo aprovecho para pedir eso, yo pido garantías de seguridad para mi señora madre Luz Nelly
Lima Gutiérrez y para mí, porque siento que no las tengo, y siento que el hablar hoy aquí en esta Corte, obviamente
va a acarrear más temas de seguridad y tal vez más amenazas y más intimidación. Yo le repito que yo aprendí que
ya no me voy a silenciar nunca más, pero yo le pido a la Honorable Corte, que tenga en cuenta eso, que tenga en
cuenta mi seguridad y la seguridad de mi madre”. Cfr. Declaración de Jineth Bedoya Lima en la primera jornada de
la audiencia pública celebrada en el marco del presente caso el 15 de marzo de 2021.
Cfr. Artículo 51.7 del Reglamento, el cual dispone que “[u]na vez que la Corte haya escuchado a los
declarantes, y los Jueces hayan formulado a éstos las preguntas que consideren pertinentes, la Presidencia concederá
la palabra a las presuntas víctimas o a sus representantes y al Estado demandado para que expongan sus alegatos.
La Presidencia otorgará posteriormente a las presuntas víctimas o a sus representantes y al Estado, respectivamente,
la posibilidad de una réplica y una dúplica.”
18
Cfr. Artículo 56.1 del Reglamento, el cual establece que “[l]as presuntas víctimas o sus representantes, el
Estado demandado y, en su caso, el Estado demandante tendrán la oportunidad de presentar alegatos finales escritos
en el plazo que determine la Presidencia”.
19
9