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tampoco se le facilitaron medidas básicas de higiene personal, para evitar las
complicaciones infecciosas que luego vino a padecer.
Se han implementado protocolos y estándares para mejorar el tratamiento a
las víctimas de agresiones como las de este caso, pues los que había son
deficientes, no sólo en América Latina sino en todo el mundo. El que más se
utiliza es el Protocolo de Estambul, el cual surgió en el año 1999 debido a la
cooperación de una serie de entidades, médicos y juristas para establecer
estándares de tratamiento a este tipo de víctimas, de tal manera que estas
evidencias puedan ser comprendidas en las cortes. En el Protocolo se
encuentran descritas situaciones como las que sufrió el señor Wilson
Gutiérrez, la forma como se tienen que hacer los exámenes, como se tienen
que elaborar los dictámenes, la forma como la víctima tiene que ser “seguida
posteriormente”. Si el Protocolo hubiese sido aplicado en este caso, el
resultado de la investigación hubiese sido distinto, pues habría “facilita[do] la
comprensión de las agresiones, de los hechos”.
En el caso de personas que han sido afectadas en su integridad física, el
examen médico debe prestar especial atención a dichas víctimas, pues “hay
todo un componente de miedo” que les puede hacer daño. Lo primero que
debe hacer el médico es establecer una relación de empatía con el
examinado, “que la persona se sienta realmente a gusto con él para contarle
las cosas que han pasado” y no dejar de contar ciertos detalles por miedo a
no hacerlos públicos.
En estos casos, no pueden estar presentes los
supuestos agresores. Además, “el médico no debe limitarse al examen de las
regiones anatómicas [respecto de las cuales] la víctima se queja […;] hay que
hacer un examen exhaustivo, hay que objetivarlo con registros gráficos,
fundamentalmente la fotografía”.
En casos de tortura el agresor procura infligir sufrimiento a la persona de una
forma que no deje huellas físicas. El agresor sabe que si deja huellas es
detectado de una manera más fácil. En cuanto a las lesiones genitales del
señor Gutiérrez Soler debido a las quemaduras, hay signos indudables y van a
mantenerse por vida. En la cuestión del abuso sexual anal muchas veces no
quedan huellas físicas externas, como ocurrió en este caso.
Los funcionarios que efectúan detenciones o que tienen contacto con
personas detenidas deberían ser evaluados psicológica o psiquiátricamente
cada cierto período de tiempo, pues en muchos casos dichos funcionarios
poseen una personalidad que los puede volver agresivos. En el presente
caso, existe un examen psiquiátrico que es donde se hace también un
examen de uno de los agresores y “la lectura permite intuir algunos rasgos
sicológicos en el perfil de la patología sicopática”.
Las personas que son detenidas deben ser sometidas a exámenes físicos
periódicamente y el médico no debe limitarse a “las quejas que se le hacen,
porque muchas veces la víctima no consigue valorar todo el contexto de su
sufrimiento”.
b)
Peritaje de la señora Ana Deutsch, psicóloga
La perito indicó que el señor Wilson Gutiérrez Soler presenta estrés
postraumático. Dicho diagnóstico se realizó basándose en “los criterios
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