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cambiarse de varias residencias desde noviembre de 2002, se está divorciando actualmente de su
esposo, y su hijo se ha dedicado a la drogadicci��n425.
300. La señora Rúa ha declarado ante la CIDH como su vida familiar cambió de forma
definitiva con el desplazamiento “debido a la dificultad para volver a conseguir todas las cosas que ya
teníamos, pues salimos con la mera ropa que teníamos puesta, y nunca pudimos recuperar las cosas que
dejamos en la casa, porque todo se lo robaron, hasta destruir totalmente la propiedad”426. Tanto ella
como su esposo han tenido dificultad en encontrar trabajos fijos durante su desplazamiento y destaca
sobre sus hijas que:
No les gusta hablar de lo que pasó, mi hija menor tiene recuerdos vagos de la casa y siempre
habla o menciona de ir a la casita, y las dos mayores si tienen muchos recuerdos tristes y
dolorosos de lo que tuvimos que vivir, de las balaceras, de todas las cosas que nos tocó
abandonar, de todas nuestras cosas, los álbumes de fotos, la ropa, los juguetes, recuerdan
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mucho a la gente del barrio de todas sus vivencias allá .
301. La señora Mosquera – madre cabeza de familia - tuvo por razones económicas que vivir
una separación con dos de sus hijos durante su desplazamiento de la Comuna 13428. Describió esta
separación familiar y sus efectos en los siguientes términos:
Mis otros dos hijos no se fueron conmigo porque no teníamos a donde llegar todos, porque las
condiciones económicas, por la falta de apoyo, por miedo a la discriminación en otros barrios, y
porque ellos me decían que para que nos íbamos a sufrir todos juntos que más bien se quedaban
aguantando todo y que si los mataban pues no se podía hacer nada más. Toda esta separación
de mis hijos, especialmente de los niños fue muy difícil para mi, ellos sufrieron mucho, había
mucha discriminación el colegio, les decían que la mamá era una delincuente (la señora Socorro
Mosquera llora y se queda en un largo silencio). Y a mi hijo mayor también lo estigmatizaban en
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el trabajo. Y también he sufrido mucho, me duele todo, no sé cuando nos dejaran en paz .
302. De los hechos probados se desprende que tanto la Señora Mosquera como sus
familiares han sido objeto de una secuencia de hechos de violencia que impide que vivan en un contexto
seguro en la Comuna 13430.
La Señora Naranjo – también madre cabeza de familia y la responsable
económicamente del sustento de un número extenso de familiares - vive una situación similar en la
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Anexo 15. Declaración Recibida de Luz Dary Ospina Bastidas por la GIDH con destino a la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, 27 de abril de 2012.
426
Anexo 3. Declaración Recibida de Miryam Eugenia Rúa Figueroa por el GIDH con destino a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, 27 de abril de 2012.
427
Anexo 3. Declaración Recibida de Miryam Eugenia Rúa Figueroa por el GIDH con destino a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, 27 de abril de 2012.
428
Observaciones de los peticionarios de fecha de 16 de agosto de 2006, página 1, Expediente de Medidas
Provisionales; Audio, CIDH, Audiencia, 131˚ Período de Sesiones, Casos “Comuna 13”, 12.596 – Luz Dary Ospina Bastidas,
12.595 – Miriam Eugenia Rúa Figueroa, y 12.621 – Teresa Yarce, Mery Naranjo y Socorro Mosquera, Colombia, 12 de marzo de
2008.
429
Anexo 78. Declaración Recibida de María del Socorro Mosquera por la GIDH con destino a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, 2 de mayo de 2012.
430
Anexo 78. Declaración Recibida de María del Socorro Mosquera por la GIDH con destino a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, 2 de mayo de 2012.