b) El 6 de mayo de 2022 el juez Gálvez “decidió ligar a proceso a nueve ex altos
mandos militares y policiales acusados de crímenes contra la humanidad,
desaparición forzada, asesinato y tentativa de asesinato por los hechos del Diario
Militar”6. A partir de tal decisión, el proceso se trasladó al tribunal a cargo del
juicio oral y público en el caso Diario Militar. Se encuentra pendiente que el juez
Gálvez resuelva la situación procesal de otros seis imputados.
c) Los ataques contra el juez Gálvez Aguilar se intensificaron a partir del 6 de mayo
de 2022. Ese mismo día, cerca de las 8:00pm, el juez observó que al “fondo de
la calle que da a su residencia [… una] persona sin identificar […] cargaba una
pistola”, pero cuando el personal encargado de su seguridad salió a revisar “la
persona ya se había retirado”. Asimismo, se han realizado constantes
publicaciones en redes sociales desacreditando su labor7 y, conforme el proceso
avanza, ha aumentado la agresividad de estas.
d) El 11 de mayo la agrupación denominada “Fundación Contra el Terrorismo”
presentó solicitud de antejuicio en contra del juez Gálvez “asegurando que sus
resoluciones no han sido apegadas a derecho” 8, el 16 de mayo se “trasladó la
querella al Ministerio Público”, el 15 de junio la Corte Suprema de Justicia resolvió
por mayoría la admisibilidad para trámite de la solicitud de antejuicio 9 y designó
a una jueza pesquisidora10.
e) A partir de que falleció uno de los imputados el 14 de junio de 2022, el juez
Gálvez ha recibido una “nueva oleada de amenazas” y “ataques” en que lo
tildaron de “asesino”, “torturador” y “violador de derechos”, y una abogada hizo
pública “la decisión de denunciar[lo]”, por considerar que “habría retardado de
forma maliciosa la autorización para entregar el cuerpo del ex militar”. Además,
se habría presentado una nueva denuncia en contra del juez Gálvez por
prevaricato.
7.
Alegaron que dichos hechos se enmarcan en un “contexto de riesgo en el que
desempeñan sus labores los operadores de justicia en Guatemala”, en el cual “fiscales,
magistrados, magistradas, jueces y juezas, que ven amenazadas sus vidas, se ven
expuestos a procesos de criminalización y en algunos casos se han visto obligados a
salir del país por el solo hecho de cumplir con sus funciones”. Explicaron que los
juzgados y tribunales de Mayor Riesgo tienen a su cargo delitos de crimen organizado,
En su decisión el juez Gálvez “señaló que existió una estructura militar y policial encargada de capturar,
torturar y desaparecer a personas consideradas por el gobierno como subversivos. Asimismo, aceptó la
participación definitiva como querellantes de cinco familiares de víctimas, dos organizaciones de derechos
humanos y la Procuraduría de Derechos Humanos.
7
Al respecto, se ha calificado al juez Gálvez de “prevaricador por el supuesto desconocimiento de la Ley
de Reconciliación”. Además, se publicó que “el caso Diario Militar fue armado artificiosamente […] para obtener
resarcimiento”, “se sugirió que el juez Gálvez recibiría dinero por su desempeño […] por parte de ONGs
extranjeras”, se “descalificó [su] imparcialidad […] al señalar que estaría actuando en conjunto con la fiscal
del caso”, se le catalogó de “sicario” porque “quiere mucho dinero y notoriedad”, se indicó que es “un juicio
injusto” y se cuestionó el uso de la prisión preventiva de los acusados.
8
Los representantes explicaron que en la denuncia presentada se argumenta que el juez Gálvez cometió
delitos de prevaricato, abuso de autoridad, incumplimiento de deberes y detenciones ilegales con causas
agravantes, “por aplicar la prisión provisional de forma reiterada” y “desproporcionada” desde 2015, y se hace
referencia expresa a cinco casos.
9
Según argumentaron los representantes, la resolución emitida por la Corte Suprema de Justicia “no
identifica de manera precisa cuáles serían las resoluciones emitidas por el propuesto beneficiario que,
presuntamente, serían constitutivas de delito”, y no realiza “un adecuado examen sobre los elementos de
razonabilidad suficientes que sustentan la querella en su contra”.
10
Los representantes explicaron que el expediente “será traslad[ado] a la jueza pesquisidora quien deberá
citar a la Fundación Contra el Terrorismo para que ratifiquen la denuncia”, y a su vez “dará lugar a una
audiencia de descargo de pruebas”. Posteriormente, la jueza pesquisidora “deberá elaborar un informe con la
recomendación de retirar o no la inmunidad al juzgador”, el cual será trasladado a la Corte Suprema de Justicia
para que resuelva.
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