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Les cuento que el 8 de enero del presente año cumplí ya los 18 años de mi triste existencia, es
decir, ya puedo hablar personalmente y reclamar mis derechos que jamás me fueron
escuchados, por el simple hecho de ser menor de edad.
(…)
Luego cansada de humillaciones de injusticias de jueces corruptos, jueces parcializados, acudí
ante ustedes como protectores de los derechos de todas las personas, presentó mi madre esta
demanda en el año 2006 es decir hace 7 años pasó el tiempo ustedes declararon la admisibilidad
de la demanda y corrieron traslado al Estado ecuatoriano para ver si reconocían el error y al
menos me devolvían algo de salir con el miserable dinero que es del pueblo ecuatoriano, sin
embargo esto sirvió para que nuevamente se burlen y me injurien a mi persona a mi madre
inclusive ni mi abogado no se salvó ya que decían que estábamos queriendo hacernos millonarios
con dicho dinero a lo que yo cuantas veces pregunté cuánto dinero costaba una vida ya que mi
vida fue arrebatada por estos ciudadanos que gozan de la libertad y que siguen trabajando en la
misma institución haciendo daño a otras personas, fui injuriada por los representantes del Estado
ecuatoriano y cada día se me venían las preguntas, cuándo dinero querrán ellos a cambio de
contagiarles el SIDA y no tenía respuestas, mientras ellos injuriaban yo me voy apeorando (sic) de
la enfermedad, es decir, mis días contados van dando un retroceso marcando cada día el
calendario de la vida, uno menos de mi existencia.
Desde que se me contagió esta enfermedad todos los días para mí son encierros, ya que no me
puedo dar al frío ni al calor, tengo utilizar (sic) los antiretrovirales dos pastillas al día los mismos
que me mantienen día y noche semidormida como también los exámenes de virus llamados
carga viral quienes (sic) son dolorosos y muy frecuentes y así una serie de exámenes que solo
uno quiere que por favor ya no me atormenten pero si existen momentos en la que me despierto
para contemplar a mi madre que sin importar las humillaciones, insultos, desprecios, va todos los
días por la calle indicando productos de cualquier naturaleza para de esa forma cubrir los
grandes gastos que ocasiona esta enfermedad mientras que el Estado ecuatoriano hace gala de
ser un estado de derecho y protección a los niños a lo que me preguntaba acaso no soy ser
humano, acaso no soy un (sic) niña o no soy ecuatoriana pero nadie me contestaba mientras mi
triste vida continua pero nadie se ha apiadado de mí.
Algún día, alguien escribirá la triste vida mía, ya que yo no puedo contarles todo, ya que es muy
amplia y muy triste por decirles algo vez (sic) hemos tenido que comer un solo pan que alguien
nos regaló, hemos dividido entre los tres mi madre, mi madre (sic) mi hermano y yo y lo hemos
hecho con un vaso de agua de la llave, ese a (sic) sido varias de nuestros almuerzos o en la noche
calentar un litro de agua y meterle cualquier planta que nos encontrábamos en el camino y
servirnos como un tinto y saciar el hambre, pero sin embargo hemos sobrevivido muchas veces al
acudir alguna persona o institución que nos ayude, la respuesta muy simple que hemos recibido
es que, me aleje del lugar porque me tiene miedo, mientras que el Estado ecuatoriano a muchas
personas llenas de vida se les entrega bonos y otra clases de ayudas en cambio a mí ni siquiera el
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bono de la pobreza se me entregó como represalia a esta denuncia .
(…)
E.
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Sobre la Cruz Roja ecuatoriana, el Banco de Sangre y regulación de entidades de salud
Anexo 3. Carta de TGGL a la Comisión Interamericana de 4 de junio de 2013.