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Instituto tuvo abogado y estuvo sin condena. Había maestros pero no tenía ganas de
aprender, ya que fue a la escuela pero nunca pasó de grado. Los guardias le
pegaban y lo enviaban al calabozo. En el Instituto sólo aprendió “traumas y
pensamientos malos”.
Solicitó a la Corte que le otorgue su libertad y un trabajo, ya que le cuesta conseguir
trabajo debido a que ya está marcado.
e) Testimonio de Jorge Daniel Toledo, ex interno del Instituto
Fue interno del Instituto, en el cual nunca fue atendido por un médico ni por un
dentista, y fue hasta tiempo después que fue asistido por una abogada. El Instituto
era un “lugar feo” y, por tanto, los menores no tenían que estar ahí.
Los guardias lo trataban bien y, si bien es cierto decían que llevaban a los internos al
sótano para pegarles con palos, a él no le consta, ya que no le tocó nunca.
Asimismo, tenía dos horas por día para salir a la cancha. También tenía visitas y un
colchón. La comida era buena. Fumaba cigarrillo y marihuana. El tiempo que estuvo
en el Instituto sólo le sirvió “para peor”.
Respecto del incendio, pese a que culparon a un celador, fueron los internos los
responsables. El incendio fue provocado por ellos con la intención de fugarse y los
mismos internos atrancaron el candado con una hoja de afeitar.
Cuando comenzó el incendio, él estaba durmiendo. Los internos salieron del lugar
porque el candado “salió solo”. No había matafuego, tardaron mucho en auxiliarles y
salieron luego de que llegaran los bomberos. Algunos compañeros murieron para
salvar a otros. El interno que prendió el fuego se encuentra libre. El testigo no
quiere acordarse del incendio.
Le gustaría estudiar, ya que aprendió sólo a leer. Salió en libertad pero volvió a
entrar con una condena de tres años. Ya lleva tres años con tres meses y no le ha
llegado su libertad.
f) Testimonio de María Teresa de Jesús Pérez, madre de Mario del Pilar
Álvarez Pérez, ex interno del Instituto
Su hijo Mario del Pilar Álvarez Pérez estuvo detenido en el Instituto. La familia de la
señora Pérez es pobre y necesitaba mucho dinero para sacar a su hijo de ahí.
Finalmente, un abogado les comentó que su hijo iba a salir el jueves 10 de febrero
de 2000, pero no salió, sino que el viernes en la madrugada se quemó en el
incendio.
Se enteró del incendio por la televisión. Se fue al hospital donde encontró mal a su
hijo, ya que estaba todo quemado y no había remedios en ese momento. Le dijeron
que comprara antibiótico y sangre, pero ella no llevaba “ni un guaraní”. Sin
embargo, su hermana mayor le dio el dinero. Vendió todo lo que tenía para hacer
todo lo posible por su hijo. Ocho días después, en el hospital se fue cuatro veces la
luz y su hijo empezó a temblar. Ella estaba con él cuando murió. Al fallecer, Mario
del Álvarez Pérez “18 [años] tenía, hoy tiene 25”. Manifestó que ese hecho le lastima
su corazón porque es madre de familia. También expresó que le duele por todos los
muchachos que se quemaron en el incendio.