22
53.
En el Caso de la Masacre de las Dos Erres Vs. Guatemala, para analizar la
responsabilidad del Estado respecto de los derechos al nombre (artículo 18), a la familia
(artículo 17) y del niño (artículo 19, de la CADH), la Corte consideró que el derecho de toda
persona a recibir protección contra injerencias arbitrarias o ilegales en su familia forma
parte, implícitamente, del derecho a la protección a la familia y del niño. Lo anterior se
fundamentó en el reconocimiento expreso existente en los artículos 12.1 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos, V de la Declaración Americana de Derechos y Deberes del
Hombre, 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 11.2 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, 8 de la Convención Europea sobre Derechos
Humanos, 4.3 del Protocolo II de los Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949 (en
adelante “Protocolo II”) y la Convención sobre los Derechos del Niño 91.
54.
En similar sentido, en el Caso Gelman Vs. Uruguay, la Corte desarrolló el
denominado derecho a la identidad (el cual no se encuentra expresamente contemplado en
la Convención Americana) sobre la base de lo dispuesto en el artículo 8 de la Convención
sobre Derechos del Niño, que establece que tal derecho comprende, entre otros, el derecho
a la nacionalidad, al nombre y a las relaciones de familia. De esta forma, las alegadas
violaciones a los derechos reconocidos por los artículos 3, 17, 18, 19 y 20 de la Convención
fueron interpretadas de acuerdo con el corpus iuris del derecho de la niñez, en especial con
los artículos 7, 8, 9, 11, 16 y 18 de la Convención sobre los Derechos del Niño 92.
55.
Por otra parte, en el Caso Masacres de El Mozote y lugares aledaños Vs. El Salvador,
la Corte complementó su jurisprudencia en relación con el derecho a la propiedad privada
contemplado en el artículo 21 de la Convención al referirse a los artículos 13 y 14 del
Protocolo II adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 relativo a la protección de las
víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional de 8 de junio de 1977 93.
Posteriormente, en el Caso Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, el Tribunal interpretó
los alcances del mismo artículo 21 utilizando tratados distintos a la Convención Americana.
De esta forma, se refirió a la Norma 7 de Derecho Internacional Humanitario
Consuetudinario, relativa a la distinción entre bienes de carácter civil y objetivos militares y
el artículo 4.2.g del Protocolo II, respecto del acto de pillaje 94, para llenar de contenido el
derecho a la propiedad privada previsto en el artículo 21 de la Convención Americana.
56.
Como se puede apreciar de estos ejemplos de la jurisprudencia interamericana, ha
sido una práctica reiterada de la Corte IDH utilizar distintos instrumentos y fuentes
internacionales más allá del Pacto de San José para definir los contenidos e incluso ampliar
los alcances de los derechos previstos en la Convención Americana y precisar las
obligaciones de los Estados 95, en tanto dichos instrumentos y fuentes internacionales
91
Cfr. Caso De la Masacre de las Dos Erres Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2009. Serie C No. 211, párrs. 188, 190 y
191.
92
Cfr. Caso Gelman, supra, párrs. 121 y 122.
93
Cfr. Caso Masacres de El Mozote y lugares aledaños Vs. El Salvador. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 25 de octubre de 2012 Serie C No. 252, párr. 179.
94
Cfr. Caso Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo y
Reparaciones. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C No. 259, párrs. 270 – 272.
95
Por ejemplo, podría también utilizarse los Indicadores de Progreso para Medición de Derechos
Contemplados en el Protocolo de San Salvador, OEA/Ser.L/XXV.2.1, Doc 2/11 rev.2, 16 de diciembre
de 2012.