La CIDH observa que la narrativa presentada por la Fiscalía Especial buscó corroborar la información periodística. En primer lugar, se solicitó a la periodista Gutiérrez revelar los nombres de sus fuentes, a los que ella no accedió. Según la Fiscalía Especial esto “hacen dudar del todo, sobre el contenido de dichas columnas periodísticas”. Contrastando la información con varias declaraciones que obran en el expediente, el órgano investigador concluyó que la información periodística era dudosa y que “más aún cuando al imponernos del total de su contenido primeramente trascrito, obtenemos simplemente afirmaciones subjetivas de su autora sin sustento probatorio que las reafirme o corrobore, incluso, en ocasiones, observamos, habla de un ‘testigo’, luego hace referencia a varios o hasta de fuentes, sin especificar cuáles o de dónde provienen, sin olvidar, claro, que en momentos por demás ambiguos e imprecisos, señaló: ‘... es del conocimiento público...’”. En segundo lugar, se evidencia el análisis de las declaraciones de aquellas personas que conjeturaron sobre la motivación de la muerte de Digna Ochoa con su vista a la Sierra de Petatlán días antes de su muerte. En su entender, los declarantes pueden ser divididos en dos grupos; el primero 78, de aquellos que estuvieron presentes en el periplo de Digna Ochoa y; el segundo, de aquellos que no 79. Así, su conclusión respecto del ambos grupos es que sus declaraciones revelan que la visita de Digna Ochoa no generó ninguna gestión concreta que pudiera dar motivo a su persecución y asesinato por los llamados “caciques”, que “no se percataron que hubiera sido perseguida o vigilada durante su recorrido y que incluso, ellos no han sido hostigados ni violentados por ninguna persona o autoridad en concreto”, y descartó los dos únicos testimonios que insinuaron la participación de “caciques” en la muerte de Digna Ochoa En tercer lugar, se analizó otra hipótesis de participación de otro supuesto sicario contratado por el señor Rogaciano Alba para asesinar a Digna Ochoa. El testimonio de Rogelio Pineda indicó que tuvo conocimiento por un tío suyo de que circulaba una versión según la cual Fernando Téllez Alvarado, alias “El Bigotes”, fue quien se desplazó a la Ciudad de México “a matar a una señora”, pero la Fiscalía Especializada rechazó el testimonio por no contener datos objetivos. De acuerdo con el razonamiento, “El Bigotes” se encontraba privado de libertad, efectivamente, por el delito de homicidio contra una señora, estableciendo que la historia atestiguada, en realidad se refería a este crimen. En cuarto lugar, relacionado con lo anterior, la Fiscalía Especial, estableció que el hermano de Digna Ochoa, también se centró en la hipótesis de “El Bigotes” y que incluso señaló a la prensa que conocía de dos testigos para el esclarecimiento de los hechos, sin embargo, “al comparecer formalmente ante [la Fiscalía Especial] en la misma fecha de la publicación de aquellas notas (22 de enero del 2003), maliciosamente (…) manifestó que ‘yo voy a declarar hasta el próximo jueves 30 de enero de 2003’”. La Fiscalía Especial calificó esta actitud del siguiente modo: “lo anterior, lejos de ilustrar espontaneidad e imparcialidad, hace ver reflexión y aleccionamiento para rendir su declaración”. La información permite ver que Jesús Ochoa y Plácido rindió finalmente su testimonio el 4 de febrero de 2003, en el que se incriminaba a las personas ya mencionadas en esta sección del presente informe, lo cual fue tomado por la Fiscalía Especial del siguiente modo: Como se deja ver, nuevamente sale a relucir como origen de la información proporcionada, el nombre de la periodista “MARIBEL GUTIÉRREZ”, quien dice JESÚS OCHOA Y PLÁCIDO, fue la que le comunicó sobre las personas que deseaban declarar en torno al caso, reluciendo al respecto nuevamente dos internos, ALFREDO GARCÍA TORRES y ROGELIO GARCÍA PINEDA —que por cierto ya habían declarado— y dos familiares del segundo de los mencionados; en otras palabras, una vez más se encuentra presente la obstinación hacia la persona de nombre ROGACIANO ALBA ÁLVAREZ, pues no de otra forma debe entenderse que, primero señalaron que por mandato de éste, NICOLÁS MARTÍNEZ SÁNCHEZ alias “EL CUARTERÓN” y OCTAVIANO ZARATE MARTÍNEZ alias “EL TAVO” eran los autores materiales; y después, aún con el mismo origen de los datos, sostengan, que fueron personas diversas, pero, insistiendo en el mismo personaje que lo ordenaba, es decir, ROGACIANO ALBA ÁLVAREZ. Integrado por: Felipe Arreaga Sánchez, Eva Alarcón Ortiz, Roberto Cabrera Torres, Filiberto Gómez Bueno, Perfecto Bautista Martínez, Fidel Bahena Ortiz, Santiago Sánchez Ayala, Juan Bautista Valle, Alberto Peñalosa Domínguez, Franco Peñalosa Alonso Y Dominga Mendoza Martínez 79 Integrado por: Teodoro Cabrera García, Rodolfo Montiel Flores, Jesús Sánchez Uriostegui, Jesús Cortes Santana, Miguel Ángel Martínez Uriostegui Y Pedro Rojas Félix 78 20

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