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personal, tanto física como psíquica y moral. Por su parte, el artículo 5.2 establece, de manera más
específica, la prohibición absoluta de someter a alguien a torturas o a penas o tratos crueles,
inhumanos o degradantes. Asimismo, se ha reconocido que las amenazas y el peligro real de someter
a una persona a graves lesiones físicas produce, en determinadas circunstancias, una angustia moral
de tal grado que puede ser considerada “tortura psicológica”270. En este sentido, la Corte ha
establecido que un acto de tortura puede ser perpetrado tanto mediante actos de violencia física,
como a través de actos que produzcan en la víctima un sufrimiento psíquico o moral agudo 271. La
prohibición absoluta de la tortura, tanto física como psicológica, pertenece hoy día al dominio del jus
cogens internacional272.
184. Además, la jurisprudencia de esta Corte ha reconocido que la violación y otras formas de
violencia sexual pueden configurar tratos crueles, inhumanos o degradantes, e incluso actos de
tortura si se satisfacen los elementos de la definición273. De igual forma se ha expedido el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos274, el Comité de Derechos Humanos275, el Comité contra la Tortura 276,
el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer 277, y el Relator de Naciones Unidas
contra la Tortura278.
185. La Corte ha señalado que la violación del derecho a la integridad física y psíquica de las personas
tiene diversas connotaciones de grado y que abarca desde la tortura hasta otro tipo de vejámenes o
tratos crueles, inhumanos o degradantes, cuyas secuelas físicas y psíquicas varían de intensidad según
factores endógenos y exógenos de la persona (duración de los tratos, edad, sexo, salud, contexto,
vulnerabilidad, entre otros) que deberán ser analizados en cada situación concreta 279. Es decir, las
características personales de una supuesta víctima de tortura o tratos crueles, inhumanos o
degradantes, deben ser tomadas en cuenta al momento de determinar si la integridad personal fue
vulnerada, ya que tales características pueden cambiar la percepción de la realidad del individuo y, por
ende, incrementar el sufrimiento y el sentido de humillación cuando son sometidas a ciertos
Cfr. Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 18 de agosto de 2000. Serie C No. 69, párr. 102, y Caso
Ruano Torres y otros Vs. El Salvador, supra, párr. 121.
270
Cfr. Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Fondo, supra, párr. 100, y Caso Rosendo Cantú Vs. México. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2010. Serie C No. 216, párr. 114.
271
Cfr. Caso Maritza Urrutia Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre de 2003. Serie
C No. 103, párr. 92, y Caso Espinoza Gonzáles Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 20 de noviembre de 2014. Serie C No. 289, párr. 141.
272
273
352.
Cfr. Caso del Penal Miguel Castro Castro Vs. Perú, supra, párr. 312, y Caso Favela Nova Brasilia Vs. Brasil, supra, párr.
Cfr. TEDH, Aydin Vs. Turquía [GS], No. 23178/94. Sentencia de 25 de septiembre de 1997, párr. 86. Asimismo, el
Tribunal Europeo se ha pronunciado sobre las obligaciones positivas derivadas del artículo 3 del Convenio Europeo (Prohibición
de la tortura) en casos de violación y abuso sexual. Cfr., entre otros, TEDH, M.C. Vs. Bulgaria, No. 39272/98. Sentencia de 4
de diciembre de 2003, párr. 153, y TEDH, I.C. Vs. Rumania, No. 36934/08. Sentencia de 24 de mayo de 2016, párr. 52.
274
Cfr. ONU, Comité de Derechos Humanos, Observación General No. 28, La igualdad de derechos entre hombres y
mujeres, HRI/GEN/1/Rev.7, 2000, párrs. 11 y 20.
275
Cfr. Comité contra la Tortura, Observación General No. 2, Aplicación del artículo 2 por los Estados Partes, CAT/C/GC/2,
24 de enero de 2008, párr. 18.
276
277
Cfr. ONU, Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, Recomendación General No. 35, La violencia
por razón de género contra la mujer, por la que se actualiza la Recomendación General NO. 19, CEDAW/C/GC/35, 26 de julio
de 2017, párr. 16: “[l]a violencia por razón de género contra la mujer puede constituir tortura o trato cruel, inhumano o
degradante en determinadas circunstancias, en particular en los casos de violación, violencia doméstica o prácticas
tradicionales nocivas”.
Cfr. ONU, Informe del Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes,
Manfred Nowak, A/HRC/7/3, 15 de enero de 2008, párrs. 28 a 31, e Informe del Relator Especial sobre la tortura y otros
tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, Juan E. Méndez, A/HRC/31/57, 5 de enero de 2016, párr. 51. Véase
también, Peritaje rendido ante fedatario público por Juan E. Méndez el 24 de enero de 2018 (expediente de prueba, tomo
XLIV, affidávits, folio 31251).
278
279
169.
Cfr. Caso Loayza Tamayo Vs. Perú. Fondo, supra, párr. 57, y Caso San Miguel Sosa y otras Vs. Venezuela, supra, párr.