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momentos cercanos a la época de los hechos, es común que sectores y personas de la
población del país asuman que todos los trabajadores de las plantaciones de caña de
azúcar y todos los residentes en bateyes son haitianos 115. Este Tribunal ha constatado,
teniendo en cuenta documentos emitidos en 1996, 2001 y 2002, que los servicios públicos
básicos en los bateyes han sido escasos, y las carreteras han estado en malas
condiciones, lo cual durante la temporada lluviosa puede llegar a impedir por varios días la
comunicación entre los bateyes y las ciudades 116. En el mismo sentido, considerando
información entre los años 1986 y 2000, se ha señalado que los índices de pobreza y de
pobreza extrema son mucho más altos en los bateyes que el promedio nacional de
República Dominicana 117. En relación con fechas más recientes, la Comisión
Interamericana, en 2013, expresó también que durante una visita constató las condiciones
de pobreza, exclusión y discriminación bajo las cuales viven los habitantes de los bateyes.
Señaló que la pobreza afecta desproporcionadamente a los dominicanos de ascendencia
haitiana, y que esto, por otra parte, guarda relación con los obstáculos que enfrentan en
el acceso a sus documentos de identidad 118 (infra párrs. 163 a 166).
157. El perito Manuel Núñez Asencio explicó que “[c]on la caída de la industria azucarera,
el sistema […] fue colapsando”, que “[e]n la década de los noventa […] República
Dominicana aplicó un reglamento reduciendo las tarifas para los empleados del sector [de
la] construcción, lo cual desincentivó a los trabajadores dominicanos […] abriendo nicho a
los haitianos” 119, y que en esa década, así como “en el siglo [XXI,] la inmigración haitiana
irregular [a República Dominicana] ha seguido su curso”. Para el año 2000 los haitianos y
las personas nacidas en territorio dominicano de ascendencia haitiana constituían
aproximadamente el 6% de la población en República Dominicana; este grupo se
encuentra a su vez subdividido en cuatro grupos: “trabajadores temporales, haitianos
indocumentados viviendo de forma permanente en República Dominicana, los hijos de
inmigrantes haitianos nacidos en República Dominicana y refugiados políticos” 120. Este
localizan más de quinientos bateyes, poblados fundamentalmente de poblaciones haitianas sin ningún tipo de
documentación” (Dictamen pericial rendido por Manuel Núñez Asencio, mediante afidávit).
115
Human Rights Watch, Personas Ilegales: Haitianos y Domínico-Haitianos en la República Dominicana, 4 de
abril de 2002, página 10 (Expediente de anexos al escrito de solicitudes y argumentos, anexo A01, fs. 2596 a
2629).
116
Caso Niñas Yean y Bosico Vs. República Dominicana, párr. 109.2.
117
Banco Mundial, Informe No. 21306-RD, “República Dominicana, Informe sobre la pobreza: La pobreza en una
economía de alto crecimiento (1986-2000)”.
118
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Anexo al Comunicado de Prensa, Observaciones preliminares
de la visita de la Comisión a República Dominicana, 6 de diciembre de 2013.
119
El perito agregó, citando fuentes documentales del Ministerio de Trabajo de 2012, que “el 53% de los
trabajadores de la construcción son haitianos, contra un 47% dominicanos. En las fincas de banano de
exportación el 63% de los trabajadores son haitianos, contra un 47% de dominicanos”. Cfr. Dictamen pericial
rendido por Manuel Núñez Asencio mediante affidávit.
120
National Coalition for haitian rights “Beyond the Bateyes”, august 1995 (Expediente de anexos al escritos de
solicitudes y argumentos, anexo A02, fs. 2631 a 2677). En la declaración de Samuel Martínez se afirmó que
“[l]os inmigrantes indocumentados y trabajadores contratados de las zonas rurales de Haití han sido la base
durante generaciones de la mano de obra de la zafra en República Dominicana, y en las últimas décadas,
decenas de miles de hombres y mujeres haitianas han asumido los empleos menos considerados en otros
sectores de la economía dominicana”. Señaló también que “[n]o hay una contradicción entre […] una ‘tendencia
al regreso’ y la observación de […] que la mayoría de los haitianos que viven en el lado dominicano de la frontera
llevan viviendo ahí muchos años y han hechado raíces. […] Aunque la mayoría de los inmigrantes han intentado
regresar a Haití al poco tiempo, una población de varios cientos de miles se ha ido acumulando gradualmente en
el lado dominicano con los años [.…] A pesar de haber un gran flujo de regreso a Haití, la mayoría de los
emigrantes que se instalan en República Dominicana terminan perdiendo contacto con sus familias en Haití y rara
vez regresan”. (Cfr. Declaración rendida por Samuel Martínez en el caso Yean y Bosico Vs. República Dominicana,
el 14 de febrero de 2005. Expediente de excepciones preliminares, fondo y reparaciones, fs. 938 a 964).
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