determinación. Todo el debate al cual ha dado origen el monumento "El Ojo que LLora", ha revelado que aún resta un largo camino que recorrer, para que cicatricen las heridas profundas de la tragedia vivida por el pueblo peruano92. 126. Ya me referí a la necesaria lucha por el primado de la memoria de las víctimas sobre la crueldad humana93. Subyacente a todo este desafío, encuéntrase el misterio insondable que envuelve la existencia humana: el pasar del tiempo. No se puede impedir el recuerdo (destruyendo memoriales, templos, bibliotecas, obras de arte), trátase de una verdadera necesidad humana, en la lucha ingrata, pero ineludible, contra los efectos del pasar del tiempo. Esta preocupación encuéntrase presente en las más distintas culturas. En la cultura swahili, por ejemplo, los muertos permanecen en la memoria de sus sobrevivientes como "vivos-muertos, que sólo mueren del todo cuando desaparecen los últimos que estaban en condiciones de recordarlos"94. Es una preocupación que se manifiesta en los planos tanto individual como colectivo. 127. En una antología de la Academia Universal de las Culturas titulada "Por Qué Recordar", se señaló que, en muchas sociedades, las víctimas de la violencia (en general, los pobres y los más vulnerables) desaparecen en el "insulto del olvido", y esta lamentable actitud de desprecio hacia el sufrimiento humano a todos "nos deja al margen de todo derecho"95. Jacqueline de Romilly ponderó que uno de los propósitos del deber de cultivo de la memoria es buscar asegurar que los mismos horrores no vuelvan a ocurrir96. sustentación de la autora de la existencia de crímenes de Estado. . Cual la solución al "impasse" de la identificación de las víctimas a ser honradas en el monumento "El Ojo que Llora"? Hay alguna forma de solución? A esta pregunta, Mario Vargas Llosa contestó: -"Sí. Dar media vuelta a los cantos rodados con los nombres que figuran en ellos, ocultándolos temporalmente a la luz pública, hasta que el tiempo cicatrice las heridas, apacigüe los ánimos y establezca alguna vez ese consenso que permita a unos y a otros aceptar el horror que el Perú vivió a causa de la tentativa criminal de Sendero Luminoso (...) y los terribles abusos e iniquidades que las fuerzas del orden cometieron en la lucha contra el terror, no dejaron inocentes, nos mancharon a todos, por acción y por omisión, y que sólo a partir de este reconocimiento podemos ir construyendo una democracia digna de ese nombre, donde ya no sean concebibles ignominias como las que ensuciaron nuestros años ochenta y noventa". M. Vargas Llosa, "El Ojo que Llora", El País - Madrid, 14.01.2007, p. 2. - Y no es este un caso único; en otro continente, prosigue hasta la fecha el debate en cuanto a las víctimas cuya memoria debe ser honrada en el memorial en el cementerio que abriga los restos mortales de los asesinados en la masacre de Srebrenica de julio de 1995; cf., v.g., E. Suljagic, Postcards from the Grave, London, Saqi/Bosnian Institute, 2005, p. 196 (afterword de E. Vulliamy). 92 . 93 Párr. 98, supra. . P. Rossi, El Pasado, la Memoria, el Olvido, Buenos Aires, Ed. Nueva Visión, 2003, p. 222, y cf. p. 27. 94 . J. Tonglet, "Tienen Historia los Pobres?", in Academia Universal de las Culturas, Por Qué Recordar? (Foro Internacional de Paris [UNESCO/La Sorbonne] de 1998), Barcelona, Granica, 2002, pp. 53-55. 95 . Agregó ella que le gustaría "ver la historia estrechamente unida a la literatura para que pueda conservarse y cobrar nueva vida y energía la memoria colectiva, sin la cual nuestros deseos se tornan inconsistentes y nuestra vida completamente anodina"; J. 96 38

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