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dejar [su] cuerpo abandonado[, que… le] dier[o]n baños a las dos de la madrugada,
y cuando decía que tenía mucho frío [lo] golpeaban con tablas”, que fue golpeado
delante del fiscal y que luego de declarar lo amenazaron con “hacer[le] la vida muy
difícil” si cambiaba su declaración, y
d) el señor Jaramillo González manifestó que “[r]echaz[aba] totalmente el informe
de INTERPOL por considerarlo falso […], sustentado en las torturas”, que “un oficial
y tres agentes [lo] tomaron del pelo y [lo] torturar[o]n cruelmente, [que le]
obligaron a bajar[se] los pantalones para aplicar[le] parafina en el ano[,] le[s] pidió
clemencia […] y enton[c]es procedieron [a] aplicar[le] choques eléctricos”; que “al
sentir[se] indefenso no [le] quedó otra alternativa que […] darles respuestas
afirmativas a sus interrogantes”107.
94. Por otra parte, el señor Revelles manifestó en un escrito de 2 de julio de 1996
dirigido al Presidente de la Corte Suprema (supra párr. 68), que tres de los cuatro días
que duró su detención inicial sufrió “golpes”, que estuvo incomunicado, así como que fue
intimidado por el fiscal para que firmase una declaración.
95. Adicionalmente, en la audiencia pública ante la Corte Interamericana, el señor
Revelles especificó que al momento de su detención lo “maniatar[on]”, le “vendar[on] los
ojos”, lo “tirar[on] a un vehículo”, lo “pisar[on]” y le “p[usieron] un arma en el cuerpo”.
También declaró que estando detenido en dependencias policiales permaneció tirado en el
suelo y que cuando lo interrogaron “empezaron los golpes”, agregando que “sobre todo
recuerd[a] unos golpes en la parte de pecho, […] que [le] hi[cieron] vomitar sangre y
luego […] patadas[, y que lo] dejaban un rato, [lo] volvían a coger otro rato”, por un
tiempo que “no s[abe] si fueron tres días”. Agregó que cuando pudo verlo notó en su
cuerpo “morados de los golpes sobre todo en la parte de las costillas y pecho [ y que]
costó bastante que se [le] fuese el dolor de los golpes que había recibido en la parte del
pecho”. Mencionó también que debido a los golpes que recibió admitió que “había
participado en [una] organización internacional de tráfico de drogas[, que t]enía que
firmar porque […] no para[ban] los golpes”.
B.3. Falta de investigación
96. En el caso, se advierte que en diversas oportunidades el Estado tomó conocimiento
de señalamientos de actos de violencia contra las presuntas víctimas. Ello sucedió, al
menos, en los siguientes momentos: i) al realizarse los exámenes médicos de 9 de agosto
de 1994, posteriormente remitidos a autoridades judiciales; ii) mediante la rendición de los
“testimonios indagatorios”, en los que las presuntas víctimas informaron que sus
declaraciones presumariales se obtuvieron bajo coacción y con la finalidad de
autoinculparse, y iii) a través del escrito del 2 de julio de 1996, dirigido por el señor
Revelles al Presidente de la Corte de Suprema de Justicia, en que aquél informó sobre la
presunta violación a sus derechos a lo largo de las actuaciones procesales, señalando haber
sido incomunicado, torturado e intimidado sin siquiera conocer los hechos de los que se le
107
En el trámite del caso ante el Sistema Interamericano las presuntas víctimas reiteraron los
señalamientos de malos tratos. Así, en un documento de 26 de octubre de 1994, firmado por las cuatro
presuntas víctimas, dirigido a CEDHU y presentado a la Comisión en forma adjunta a la petición inicial,
manifiestan que estando detenidos en las oficinas de Interpol fueron “obliga[dos] a declarar con[tra] sí
mismo[s]”, y que sufrieron “torturas”, remitiendo a los exámenes médicos de 9 de agosto de 1994 (expediente
de trámite ante la Comisión, fs. 839 a 901). En su declaración ante la Corte, el señor Revelles refirió que al
momento de su detención le vendaron los ojos, y que una vez en las instalaciones policiales lo golpeaban
mientras le hacían preguntas. Señaló que ese trato se repitió en diversas oportunidades cada día durante
aproximadamente tres días, y que llegó a pensar que lo podrían matar. Mencionó también que observó que el
señor Jaramillo González estaba “muy deprimido porque se veía que lo habían humillado bastante […], se ve
que hubo maltrato a nivel por el recto y todo esto. […] El hombre […] estuvo mucho tiempo con pocas ganas de
vivir. Es decir, fue feo”.