107. El artículo 23.2 de la Convención determina cuáles son las causales que permiten
restringir los derechos reconocidos en el artículo 23.1, así como, en su caso, los
requisitos que deben cumplirse para que proceda tal restricción. En el presente caso,
que se refiere a una restricción impuesta por vía de sanción, debería tratarse de una
“condena, por juez competente, en proceso penal”. Ninguno de esos requisitos se ha
cumplido, pues el órgano que impuso dichas sanciones no era un “juez competente”,
no hubo “condena” y las sanciones no se aplicaron como resultado de un “proceso
penal”, en el que tendrían que haberse respetado las garantías judiciales consagradas
en el artículo 8 de la Convención Americana 124.
96.
La Corte reitera que el artículo 23.2 de la Convención Americana es claro en el sentido
de que dicho instrumento no permite que órgano administrativo alguno pueda aplicar una
sanción que implique una restricción (por ejemplo, imponer una pena de inhabilitación o
destitución) a una persona por su inconducta social (en el ejercicio de la función pública o
fuera de ella) para el ejercicio de los derechos políticos a elegir y ser elegido: sólo puede serlo
por acto jurisdiccional (sentencia) del juez competente en el correspondiente proceso penal.
El Tribunal considera que la interpretación literal de este precepto permite arribar a esta
conclusión, pues tanto la destitución como la inhabilitación son restricciones a los derechos
políticos, no sólo de aquellos funcionarios públicos elegidos popularmente, sino también de
sus electores 125.
97.
Esta interpretación literal resulta corroborada si se acude al objeto y fin de la
Convención para comprender los alcances del artículo 23.2 del mismo instrumento. La Corte
ha afirmado que el objeto y fin de la Convención es “la protección de los derechos
fundamentales de los seres humanos” 126, así como la consolidación y protección de un
ordenamiento democrático 127. El artículo 23.2 de la Convención corrobora esa finalidad, pues
autoriza la posibilidad de establecer regulaciones que permitan la existencia de condiciones
para el goce y ejercicio de los derechos políticos. De igual forma lo hace la Declaración
Americana en su artículo XXVIII, en el sentido de que reconoce la posibilidad de establecer
restricciones al ejercicio de los derechos políticos cuando estos son “necesarios en una
sociedad democrática”. Para los mismos efectos, resulta relevante el artículo 32.2 de la
Convención en el sentido de que establece que “[l]os derechos de cada persona están limitados
por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bien
común, en una sociedad democrática”.
98.
La interpretación teleológica permite resaltar que, en las restricciones a los derechos
reconocidos por la Convención, debe existir un estricto respeto de las debidas garantías
convencionales. La Corte considera que el artículo 23.2 de la Convención, al establecer un
listado de posibles causales para la limitación o reglamentación de los derechos políticos, tiene
124
Caso López Mendoza Vs. Venezuela. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2011.
Serie C No. 233, párr. 107.
125
Cfr. Peritaje de Roberto Gargarella rendido durante la audiencia pública del caso (expediente de fondo, folio
1553). El perito Gargarella expresó en este sentido que el artículo 23.2 es “clarísimo” en el sentido que las palabras
“condena”, por “juez competente” en “proceso penal” “significa exactamente lo que todos entendemos por eso, que
es lo que sostuvo contundentemente la Corte en López Mendoza (una afirmación perfectamente aplicable a nuestro
caso)”.
126
Cfr. El Efecto de las Reservas sobre la Entrada en Vigencia de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos. Opinión Consultiva OC-2/82 del 24 de septiembre de 1982. Serie A No. 2, párr. 29, y Caso Cuscul Pivaral
y otros Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de agosto de 2018.
Serie C No. 359, párr. 91.
127
Cfr. Caso Castañeda Gutman Vs. México, supra, párrs. 141 y 142.
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