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de la década de 1980, “alcanzó una indiscriminación extrema”. Asimismo, “[l]a aparición del
terrorismo organizado, a través de los denominados escuadrones de la muerte se convierte
en la práctica más aberrante del proceso de violencia incremental”. Estos eran grupos de
personas usualmente vestidas de civil, fuertemente armadas, que actuaban
clandestinamente y ocultaban su afiliación e identidad.
43.
Entre octubre y noviembre de 1980 se conformó el Frente Farabundo Martí para la
Liberación Nacional (en adelante también “FMLN”), el cual conglomeraba a los cinco grupos
de oposición política y armada: Fuerzas Populares de Liberación, Ejército Revolucionario del
Pueblo, Fuerzas Armadas de Liberación, Fuerzas Armadas de Resistencia Nacional y el
Partido Revolucionario de los Trabajadores de Centroamérica. En 1981 las organizaciones del
FMLN decidieron conducir una ofensiva para promover un levantamiento popular y derrocar
la Junta de Gobierno. A pesar de que no logró el objetivo esperado, el FMLN acabó
controlando varios poblados, aseguró sus áreas de influencia política y logró el
reconocimiento internacional como fuerza beligerante31.
44.
Por su parte, en esa época Estados Unidos de América incrementó significativamente
la asistencia militar y económica en El Salvador, destinándose tales recursos a “entrenar,
modernizar y expandir la estructura en el número de efectivos de la Fuerza Armada”. Es en
este contexto que se crearon los Batallones de Infantería de Reacción Inmediata, como el
Atlacatl en marzo de 1981, que eran unidades entrenadas especialmente para la lucha antiguerrillera, las cuales habían concluido su entrenamiento, bajo la asesoría y supervisión de
militares estadounidenses.
45.
Las operaciones militares contrainsurgentes afectaron a la población civil con un
elevado costo en vidas y generaron la figura del “desplazado”. La contrainsurgencia, en su
forma más extrema, encontraba expresión en un extendido concepto de “quitarle el agua al
pez”, es decir, destruir la base de apoyo de la insurgencia. A los habitantes de zonas donde
existía una alta presencia del FMLN “se les asimilaba por sospecha [a] la guerrilla,
pertenecerían o eran colaboradores de ésta y por tanto corrían riesg[o] de ser eliminados”.
46.
Se firmaron diversos acuerdos entre el Gobierno de El Salvador y el Frente
Farabundo Martí para la Liberación Nacional entre 1989 y 1992 y, finalmente, tras doce años
de conflicto armado, el 16 de enero de 1992 se firmó el Acuerdo de Paz que puso fin a las
hostilidades en Chapultepec, México, auspiciado por el Secretario General de las Naciones
Unidas32. En el marco de estos acuerdos, el 27 de abril de 1991 se decidió la creación de la
Comisión de la Verdad con el mandato de investigar los graves hechos de violencia ocurridos
desde 1980 y elaborar recomendaciones de orden legal, político o administrativo que podían
guardar relación con casos específicos o ser de carácter más general. La Comisión de la
Verdad emitió su informe en 1993.
47.
La Comisión de la Verdad describió los patrones de violencia durante el conflicto
armado, tanto de agentes del Estado como de integrantes del FMLN. De las denuncias
recibidas por la Comisión de la Verdad33, “[m]ás de un 60% del total corresponden a
31
Cfr. Naciones Unidas, Informe del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias, Misión
a El Salvador. UN Doc. A/HRC/7/2/Add.2, 26 de octubre de 2007 (expediente de prueba, tomo IV, anexo 8 al
escrito de solicitudes, argumentos y pruebas, folio 3188).
32
Cfr. Naciones Unidas. Acuerdos de El Salvador, supra nota 30, (expediente de prueba, tomo IV, anexo 6 al
escrito de solicitudes, argumentos y pruebas, folio 2623).
33
Si bien la Comisión de la Verdad registró más de 22,000 denuncias de graves hechos de violencia ocurridos
en El Salvador durante el período de enero de 1980 a julio de 1991, “estas denuncias no representa[ban] la
totalidad de los hechos de violencia”, ya que la Comisión sólo alcanzó recibir en su período de tres meses de
recepción de testimonios una muestra significativa.