27
sea con meros fines de identificación de la persona, constituye una privación a la libertad
física de la persona y, por lo tanto, toda limitación a la misma debe ajustarse estrictamente
a lo que la Convención Americana y la legislación interna establezcan al efecto, siempre y
cuando ésta sea compatible con la Convención. En tal sentido, la detención del señor Torres
Millacura, aún si fue realizada para fines de identificación, tuvo que haber sido debidamente
registrada en el documento pertinente, señalando con claridad las causas de la detención,
quién la realizó, la hora de detención y la hora de su puesta en libertad, así como
constancia de que se dio aviso al juez de instrucción competente, en su caso, como mínimo.
Al no haber sido registrada la detención del señor Torres Millacura, la Corte considera que
los policías incumplieron uno de los requisitos previstos en la Ley 815 y que, por lo tanto, el
Estado violó los artículos 7.1 y 7.2 de la Convención Americana, en relación con el artículo
1.1 de este instrumento.
77.
Por otra parte, el artículo 7.3 de la Convención Americana establece que “nadie
puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios”. Sobre esta disposición la
Corte ha establecido en otras oportunidades que:
nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento por causas y métodos que -aún calificados
de legales- puedan reputarse como incompatibles con el respeto a los derechos fundamentales del
59
individuo por ser, entre otras cosas, irrazonables, imprevisibles, o faltos de proporcionalidad .
78.
De lo anterior se desprende, junto con lo señalado sobre la reserva de ley (supra
párr. 74), que una restricción a la libertad que no esté basada en una causa o motivo
concretos puede ser arbitraria y, por tanto, violatoria del artículo 7.3 de la Convención60.
79.
Por un lado, el Tribunal observa que el artículo 10, inciso b), de la Ley 815 vigente a
la fecha de los hechos autorizaba a la policía de la provincia del Chubut a “[d]emorar”, esto
es, a restringir la libertad física de cualquier persona cuyos antecedentes “[fuera] necesario
conocer […] en circunstancias que lo justifi[caran]”. Por lo tanto, esta disposición no
precisaba concretamente los supuestos por los cuales los policías podían “demorar” a una
persona con la finalidad de identificarla o averiguar sus antecedentes. En este sentido,
durante la audiencia pública la perita Sofía Tiscornia refirió que la existencia de normas
tanto en las leyes orgánicas de la policía como en los códigos contravencionales “legitiman
de una manera imprecisa y vaga [la facultad policial…] de detener personas para fines de
identificación sólo por estar merodeando en un lugar, […] tener una actitud sospechosa, […]
deambular en la vía pública, [no estar bien vestido, mirar los comercios de forma
sospechosa, caminar entre los autos o desviar la mirada cuando la policía llama,] todas
figuras imprecisas”. También señaló que, de esta manera, “el arbitrio de la policía [se torna]
sumamente amplio”, y los motivos por los cuales se realizan detenciones suelen ser
“mínimos y absurdos”.
80.
Para la Corte, al no establecer causas concretas por las cuales una persona podía ser
privada de su libertad, el artículo 10, inciso b) de la Ley 815 permitió a los policías de la
Provincia del Chubut interferir con la libertad física de las personas de forma imprevisible y,
por lo tanto, arbitraria. Consecuentemente, la Corte considera que dicha disposición fue
contraria a los artículos 7.3 y 2 de la Convención Americana.
59
Cfr. Caso Gangaram Panday Vs. Suriname. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 21 de enero de
1994. Serie C No. 16, párr. 47; Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez Vs. Ecuador, supra nota 29, párr. 90, y Caso
Usón Ramírez Vs. Venezuela, supra nota 54, párr. 146.
60
Cfr. Caso García Asto y Ramírez Rojas Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 25 de noviembre de 2005. Serie C No. 137, párrs. 128 y 143; Caso Barreto Leiva Vs. Venezuela.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de 2009. Serie C No. 206, párr. 116, y Caso Vélez
Loor Vs. Panamá, supra nota 32, párr. 116.