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irregulares. La testigo salía a buscarlo a la calle cuando pasaba un tiempo sin que
volviera a la casa, porque le preocupaba. Su esposo -el padrastro de Henry
Giovanni- lo humillaba, principalmente luego de que nacieran sus otros tres hijos, y
esa es, en gran parte, la causa de su salida de la casa. En los meses anteriores a su
muerte, la víctima ya vivía de nuevo en su casa y Casa Alianza le había conseguido
un trabajo fijo y estable en una serigrafía, en la cual laboró durante unos cinco
meses con un salario mensual de 60 ó 70 quetzales. Henry Giovanni comenzó a
trabajar aproximadamente desde los 11 años en albañilería, en destapar pozos, en
mecánica, o en venta de comida o artesanías en la calle. Deseaba seguir estudiando
y trabajar por su familia. Cuando Henry Giovanni volvía de estudiar, le ayudaba
cuidando a sus hermanos, mientras ella iba a trabajar como “muchacha”. Desde los
14 años la víctima ayudaba material y económicamente a su familia, en forma
constante y regular. En ese tiempo él ganaba unos 15 ó 20 quetzales, de los cuales
entregaba a su madre hasta la mitad del dinero o aportaba comida y ropa, y ello
representaba prácticamente la mitad de los gastos de la casa, incluyendo los gastos
de los hermanos. Incluso cuando se fue de la casa, cada mes o dos realizaba algún
aporte. Al morir la víctima, la situación económica de la familia se vio limitada. En
Guatemala es costumbre que los hijos aporten para las necesidades de su casa, y
cuando se van de ésta, queda a su voluntad continuar apoyando a sus padres en su
vejez.
Cuando se enteró de la muerte de su hijo, sufrió una neuralgia y una parálisis en la
cara casi durante dos años, para lo cual no recibió un tratamiento específico.
Actualmente también sufre de gastritis. Todavía sufre esos problemas de salud, pero
no ha podido recibir atención médica por falta de dinero y por su trabajo. Durante
ese periodo casi abandonó a sus otros hijos. Seis o siete meses después de la
muerte, su hogar se desintegró porque “sacó” a su esposo de la casa. Por falta de
dinero no pudo arreglar el tipo de velorio y sepultura que quería para su hijo.
Tampoco pudo realizar la exhumación de su cuerpo, el cual sigue enterrado como
XX. Desea todavía sepultarlo formalmente con lápida. Ella y su familia aún sienten la
presencia de Henry Giovanni en sus vidas. Sería importante saber que los
responsables de la muerte de su hijo han sido castigados. Del proceso ante la Corte
espera justicia y alguna medida como una escuela para los niños que están en la
calle, donde ellos puedan permanecer seguros, durante el día. La testigo siente que
el Estado de Guatemala no le ha asegurado sus derechos.
b)
Testimonio
Sandoval
de
Margarita
Urbina,
abuela
de
Julio Roberto Caal
Su hija, Rosa Carlota Sandoval, madre de Julio Roberto, también murió, luego de
éste. Julio Roberto no tenía más hermanos. Desde pequeño vivió con la testigo y
ocasionalmente con su madre, porque su padrastro lo maltrataba. Julio Roberto no
conoció a su padre. Era un niño educado.
Eran muy pobres y ella lo mandaba a lustrar zapatos, vender dulces o a sacar arena
del cerro para vender en las “casas grandes”. Trabajó desde los seis años para
ayudarla y salir de la pobreza. Él le compraba alimentos diariamente. Julio Roberto
no estudiaba porque eran muy pobres para pagar estudios. Cuando no tenían donde
vivir se quedaban en la calle.
Julio Roberto le hablaba sobre sus expectativas para el futuro y sobre sus deseos de
seguir trabajando para salir de la situación económica en la que vivían. La muerte de