uno de los momentos más desgarradores de mi vida, aun compartiendo esta memoria mi
corazón sufre y las lágrimas vuelven a mis ojos […] la separación era grande, éramos tres
grupos Rogelio en Guayaquil, mis hijos y mi madre en Inglaterra y yo en Quito. La familia
físicamente se había desintegrado199.
176. Igualmente, Michelle Viteri Alarcón, quien tenía diecisiete años de edad al momento
de los hechos, en su declaración por affidavit presentado ante la Corte, hizo un relato del
impacto de los hechos del presente caso en su vida. Expresó que:
Durante seis meses, y en calidad de ilegales (bajo el cuidado de vecinos y amigos de Market
Harborough) pasamos incertidumbre y miedo de lo que podría suceder a nuestros padres.
Mis planes de regresar nunca se materializaron y junto a mi hermano y mi abuela, fuimos
arrebatados de la oportunidad de regresar a nuestro país. […] La afectación a mi persona
es algo que va de lo tangible a lo intangible y emocional, el miedo de perder a mis padres
en esa edad en la que yo y mi hermano nos encontrábamos fue muy complicada. Luego,
enfrentando las humillaciones, para obtener el asilo (insultos, visitas a la policía todos los
viernes para firmar documentos confirmando que no íbamos a escapar indocumentados),
sin que mis padres puedan acceder a ningún trabajo, (porque la ley en el Reino Unido, así
lo requería), teniendo que subsistir de la caridad de la gente de este pueblo Británico que
nos acogió, sabiendo en todo momento que para […] ciertos gobernantes de [E]cuador no
importa que la honestidad sobresalga, más vale la viveza criolla y la ley del deshonesto200.
177. En ese sentido, también su hermano Sebastián Viteri Alarcón, de ocho años de edad
al momento de los hechos, se refirió a las distintas afectaciones sufridas como consecuencia
de lo sucedido a su padre y la separación de la familia. En su declaración, mediante affidavit,
dijo que:
El impacto emocional fue muy fuerte en dos frentes, primero el tener que enfrentar una
cultura y realidad nueva sin la ayuda o guía de mis padres. Adicionalmente, el no tener una
estructura de hogar y tener que depender de mi abuela cumpliendo los roles de papá y
mamá no fue una situación en la que un niño deba crecer. […] Durante estos seis meses,
mi [el] núcleo familiar se rompió, y ya nunca más fue igual. De manera instantánea nuestro
estilo de vida desapareció y fue reemplazado por sentimiento de miedo, impotencia e
incertidumbre. […] La afectación que sufrí es significante, nunca imaginé que crecería sin
la compañía de mis padres y con el constante temor. Yo perdí a mi guía masculina, mi papá.
Perdí estabilidad emocional debido a la ausencia de mis padres y la inseguridad que
conllevaba no saber nada de ellos. El trauma emocional fue tan fuerte y hasta ahora siendo
dificultad en forjar relaciones humanas profundas201.
178. Por último, la señora Rosa Gallegos Pozo, madre de la señora Alarcón y abuela de
Michelle y Sebastián, en agosto del 2000 decidió viajar a Reino Unido por un año y medio
para acompañar a la familia de su hija. Dada la situación ocurrida debió permanecer en ese
país, encargarse del cuidado de su nieto y su nieta por seis meses, mientras sus padres
permanecían en Ecuador, y luego continuar viviendo en Reino Unido para acogerse al asilo.
En su declaración por affidavit manifestó que:
En mi caso, sufría de angustia y miedo de que algo suceda a mi hija durante la época que
fue a […] ayudar a Rogelio en Ecuador. La preocupación de qué hacer con mis nietos si algo
grave les pasara a sus padres. […] [D]urante seis meses, que vivimos de ilegales cuid[é] y
vel[é] por la salud de mis nietos, viviendo con un mínimo financiero y también por la caridad
Declaración de Rocío Alarcón Gallegos rendida mediante affidavit, supra.
Declaración de Michelle Viteri Alarcón rendida mediante affidavit el 13 de marzo de 2023 (expediente de
prueba, folios 4709 a 4713).
201
Declaración de Sebastián Viteri Alarcón rendida mediante affidavit el 14 de marzo de 2023 (expediente de
prueba, folios 4714 a 4718).
199
200
51