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amenazas contra su integridad personal en la cárcel. En ese sentido, su abogado
habría afirmado que unas reclusas habían dicho a la jueza que “se la iban a
revisar hasta sus partes íntimas cada media hora […] y le gritan […] que pondrán
en su contra a toda la población penal”;
• el 22 de noviembre de 2010 cuando la jueza fue trasladada al Hospital Padre
Machado, “de referencia nacional para diagnóstico y tratamiento oncológico,
[sufrió] atropellos y violaciones a la relación confidencial médico-paciente [por
parte de custodios del INOF y funcionarios de la Guardia Nacional], al estar
presentes en los exámenes, e impidiendo la culminación de los mismos”;
• los abogados de la jueza se encuentran a la espera de acceso al expediente;
• el abogado de la jueza interpuso varias solicitudes para que ésta fuera tratada
por su médico de confianza. El 7 y 8 de julio de 2010 el juez a cargo habría
respondido que el hospital militar está capacitado para hacer el examen
oncológico y “los privados de libertad deben ser evaluados por instituciones del
Estado”. El 20 de julio de 2010 el abogado de la jueza Afiuni solicitó su traslado a
un centro médico especializado, lo cual habría sido rechazado al día siguiente.
Esa solicitud fue reiterada el 31 de agosto, 8 de octubre, y 3 de noviembre de
2010, sin respuesta; y
• el 8 de septiembre de 2010 la señora Afiuni habría interpuesto denuncia por
“ausencia de pronunciamiento” con respecto a su solicitud urgente de traslado a
un centro médico. El 5 de noviembre de 2010 los peticionarios habrían alegado
ante el juez que el Hospital oncológico Padre Machado “no tiene insumos para
realizar los tratamientos necesarios correspondientes”.
t) El 27 de noviembre de 2010 la jueza Afiuni habría sido objeto – según los
peticionarios - de una agresión con armas blancas por parte de dos internas, una de
las cuales se encontraba presa “por culpa de Afiuni”, y quienes le habrían dicho que
“no merec[ía] estar presa con ellas sino muerta”. Según la información recibida, no
había guardias presentes, en virtud de que los sábados “el penal se convierte en […]
Tierra de nadie”. Asimismo, los peticionarios informaron que “a pesar de que la
puerta de entrada al pasillo donde se encuentra la celda de la Jueza Afiuni, está
protegido por unos candados de seguridad, ese día, inexplicablemente pero
coincidencialmente, esos candados de seguridad se encontraban abiertos”.
3.
Los argumentos de la Comisión para fundamentar su solicitud de medidas
provisionales, en los cuales señaló:
a) pese a haber recibido varias amenazas verbales y físicas contra su vida e integridad,
y pese a que su defensa ha solicitado en varias ocasiones su traslado –y la Comisión
lo ha ordenado a través de medidas cautelares–, la jueza Afiuni continúa detenida en
la INOF con internas que habrían sido condenadas por ella en su carácter de jueza y
con internas “violentas” que la considerarían como símbolo de la institucionalidad
que les ha coartado su libertad. En ese sentido, “la integridad física y la vida de la
señora Afiuni se encuentran en una situación” de extrema gravedad y urgencia y en
grave riesgo de sufrir daños irreparables. Tal como ha sido informado, en distintas
ocasiones otras internas la habrían amenazado física y verbalmente con matarla y
violarla sexualmente;
b) la señora Afiuni se encontraría en una zona de “aliviadero” dentro de la cárcel, en la
cual habría internas con distintas situaciones procesales y con diversos grados de
peligrosidad. Aunado a ello, el propio Estado habría tratado de hacer firmar a las
internas un pacto de no agresión a la jueza Afiuni –que habría sido rechazado- lo
cual demuestra la situación de gravedad y urgencia en la que se encuentra. Más aún,