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pueda constar información errada sobre la participación de los señores Chaparro y Lapo en un
delito que jamás cometieron.
EL ESTADO ECUATORIANO REITERA QUE JUAN CARLOS CHAPARRO ÁLVAREZ Y FREDDY
HERNÁN LAPO ÍÑIGUEZ SON INOCENTES DE TODOS LOS CARGOS QUE SE LES
IMPUTARON.
El Estado ecuatoriano lamenta todo lo sucedido con los señores Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez y,
acorde con su naturaleza democrática, manifiesta su firme compromiso de promover, respetar y
garantizar el ejercicio pleno de los derechos y garantías de todas las personas sujetas a su
jurisdicción.
22.
Que los representantes manifestaron su satisfacción con las publicaciones realizadas
por el Estado y establecieron que éstas “han generado interés en la comunidad ecuatoriana,
y han cumplido en alguna medida con la necesaria reivindicación del buen nombre de las
víctimas del presente caso”.
23.
Que la Comisión reconoció el cumplimiento de este aspecto de la Sentencia y valoró
“la buena voluntad del Estado”.
24.
Que adicionalmente el Estado informó que el 10 de diciembre de 2008, “con ocasión
del 60 Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos”, el señor Ministro
de Justicia y Derechos Humanos, en cadena nacional de televisión, “incluyó un pedido de
perdón de parte del Estado ecuatoriano por las violaciones de Derechos Humanos cometidas
en el pasado y así dictaminado por la Corte Interamericana […], así como la referencia a los
acuerdos de solución amistosa alcanzados en el marco de la Comisión Interamericana […] y
los demás casos en que el Estado ecuatoriano ha aceptado su responsabilidad”. El Ministro
de Justicia manifestó, inter alia, lo siguiente:
El día de hoy, la comunidad internacional, conmemora los 60 años de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos. Esta Declaración convirtió a los derechos humanos en el proyecto de ética
de todos los países y en las normas fundamentales de convivencia de la humanidad.
Todo [E]stado tiene la obligación de lograr que esas normas se traduzcan en verdaderos
compromisos de política pública, para garantizarlos realmente, para que los derechos humanos no
se queden en meros postulados normativos.
En este esfuerzo para alcanzar su plena vigencia, si hay algo que con valor debemos emprender, y
si hay algo que a toda costa debemos defender, es la verdad: sin ella no hay justicia, sin ella no
puede haber verdadera paz.
La defensa de los derechos humanos no solo es la primera responsabilidad del Estado, es su razón
de ser y la de sus instituciones. Instituciones estatales que se sostienen con el esfuerzo, trabajo y
recursos de los ciudadanos y ciudadanas. Por eso no hay más grande traición de los gobernantes y
sus funcionarios, que cuando estos dirigen la maquinaria del Estado para atentar contra la vida, la
dignidad, los derechos humanos de sus habitantes, traicionando de esta manera su razón de ser.
Hechos repudiables han tenido lugar en nuestro país, páginas tristes, oscuras, que nunca debimos
vivir como sociedad, tragedias familiares que son tragedias nacionales, abusos insoportables no
pueden, no deben quedar en la impunidad, no pueden quedar en el silencio.
El Gobierno Nacional entiende que la mejor manera de conmemorar los 60 años de la [D]eclaración
[U]niversal de los [D]erechos [H]umanos es a través del cumplimiento de una obligación
internacional pendiente ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, esto es: las
disculpas públicas a hombres y mujeres cuyos derechos humanos fueron violentados por la acción u
omisión del Estado ecuatoriano.
Este ejercicio de memoria, no solo es una obligación contenida en sentencias internacionales,
también nos debe permitir, en esta época de cambio, en esta época de construcción del nosotros,
crear memorias ejemplificadoras de aquellos actos que no pueden ni deben repetirse.
Presentación de las disculpas caso por caso
El gobierno nacional en cumplimiento de obligaciones internacionales y de sus convicciones
democráticas y humanistas presenta las disculpas públicas en nombre del Estado ecuatoriano:
[…]