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a)
el daño moral sufrido por José Carlos Trujillo Oroza, al ser sometido a
torturas y tratamiento vejatorio, se transmite por sucesión a sus herederos, y
es distinto al daño directamente producido a los familiares de la víctima. La
madre de la víctima, señora Gladys Oroza de Solón Romero, es la heredera y
titular del perjuicio moral que José Carlos sufrió hasta su muerte. Dicho daño
no fue cuantificado por los representantes de la víctima y sus familiares;
b)
la madre de la víctima, Gladys Oroza de Solón Romero, su padre
adoptivo, Walter Solón Romero, y sus hermanos, Pablo Erick Solón Romero
Oroza y Walter Solón Romero Oroza, han sufrido directa y profundamente por
la detención, tortura y desaparición forzada de José Carlos Trujillo Oroza.
Solicitaron que se tome en consideración que continúa cometiéndose el delito
de desaparición forzada, y que la incertidumbre de la madre y de los
hermanos de la víctima no ha cesado, pues siguen sin conocer el paradero de
José Carlos, lo cual les causa sufrimiento y graves perjuicios en sus vidas;
c)
en cuanto a Gladys Oroza de Solón Romero, ella se ha dedicado
durante los últimos 30 años a buscar justicia y los restos mortales de su hijo.
Como consecuencia de ello, la señora Oroza y su familia han sido víctimas de
hostigamientos y amenazas. Gladys Oroza tuvo que ver a la víctima cuando
se encontraba detenido en la cárcel de El Pari con signos de tortura, y se
sintió impotente ante las respuestas evasivas y contradictorias del Estado. El
dolor permanente que ha vivido desde 1971 ha repercutido en su salud, por lo
que tuvo que recibir tratamiento médico continuo para controlar su nivel de
tensión emocional.
Por el sufrimiento prolongado reclaman una
indemnización de US$100.000,00 (cien mil dólares de los Estados Unidos de
América);
d)
respecto de Walter Solón, éste asumió la responsabilidad de la crianza
de José Carlos Trujillo Oroza desde que éste tenía tres años, además de que
fue un gran amigo y maestro para la víctima. Desde la desaparición de José
Carlos Trujillo Oroza se dedicó a apoyar moral y económicamente a Gladys
Oroza de Solón Romero en todos sus esfuerzos por alcanzar justicia y recobrar
los restos mortales de su hijo. Por ello reclaman una indemnización de
US$50.000,00 (cincuenta mil dólares de los Estados Unidos de América).
Debido a que Walter Solón ya falleció se solicita que dicho monto pase a sus
herederos, de acuerdo con la legislación boliviana respectiva;
e)
en lo que atañe a Pablo Erick y Walter, ambos Solón Romero Oroza,
ellos tenían 15 y 12 años, respectivamente, cuando su hermano mayor fue
detenido y desaparecido, y les fue muy difícil enfrentar a tan corta edad lo
sucedido. Además de su propio sufrimiento se han visto afectados por el
sufrimiento de su madre. Como adultos han apoyado a su madre en los
esfuerzos realizados para alcanzar justicia y saber la verdad.
Por el
sufrimiento ocasionado se reclama una indemnización de US$50.000,00
(cincuenta mil dólares de los Estados Unidos de América) para cada uno de
ellos; y