10
48.
Adicionalmente, la CEH documentó la afectación a la identidad y cultura maya en los
siguientes términos:
El Ejército destruyó centros ceremoniales, lugares sagrados y símbolos culturales. El idioma y el
vestido, así como otros elementos identitarios fueron objeto de represión. Mediante la
militarización de las comunidades, la implantación de las PAC y los comisionados militares, se
desestructuró el sistema de autoridad legítimo de las comunidades, se impidió el uso de sus
propias normas y procedimientos para regular la vida social y resolver conflictos; se dificultó,
impidió o reprimió el ejercicio de la espiritualidad maya y la religión católica; se interfirió en el
mantenimiento y desarrollo de la forma de vida y del sistema de organización social propio de los
pueblos indígenas. El desplazamiento y el refugio agravaron las dificultades para la práctica de la
26
propia cultura .
1.2.3. Masacres en contra de comunidades
49.
Las masacres perpetradas durante el conflicto armado en Guatemala se caracterizaron
por los actos de crueldad excesiva dirigidos a la eliminación de las personas o grupo de personas
previamente identificadas como objetivo de los operativos militares27. Específicamente, las masacres
constituyeron un mecanismo dirigido en contra del pueblo maya, por el sólo hecho de pertenecer a este
grupo28. En las masacres se eliminaba, como enemigos, a todos los miembros del grupo que fuera
posible, luego de lo cual se destruían y quemaban los bienes y viviendas de las comunidades29.
50.
La CIDH en su segundo informe especial de 1983 titulado "La Situación de los Derechos
Humanos en Guatemala" se refirió a los ataques indiscriminados que sufrió la población rural, en los cuales
no se hizo ninguna distinción entre civiles e insurgentes y adultos y niños fueron atacados por igual30.
51.
Respecto de las estrategias utilizadas por el Ejército al momento de ejecutar las
masacres, la CEH estableció:
Especial gravedad reviste la crueldad que la CEH pudo constatar en muchas actuaciones de
agentes estatales, especialmente efectivos del Ejército, en los operativos en contra de
comunidades mayas. La estrategia contrainsurgente no sólo dio lugar a la violación de derechos
humanos esenciales, sino a que la ejecución de dichos crímenes se realizara mediante actos
crueles cuyo arquetipo son las masacres. En la mayoría de las masacres se han evidenciado
múltiples actos de ferocidad que antecedieron, acompañaron o siguieron a la muerte de las
víctimas. El asesinato de niños y niñas indefensos, a quienes se dio muerte en muchas ocasiones
golpeándolos contra paredes o tirándolos vivos a fosas sobre las cuales se lanzaron más tarde los
cadáveres de los adultos; la amputación o extracción traumática de miembros; los
empalamientos; el asesinato de personas rociadas con gasolina y quemadas vivas; la extracción
26
Anexo 1. CEH, Memoria del Silencio, Tomo V, Conclusiones y Recomendaciones, párr. 88.
27
El 95% de las masacres fueron perpetradas entre 1978 y 1984 y en este período el 90% fueron ejecutadas en áreas
habitadas predominantemente por el pueblo maya, tales como los departamentos de Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango,
Alta y Baja Verapaz. CEH, Memoria del Silencio, Capítulo III, párrs. 443-460, y Capítulo II, párr. 42.
28
Anexo 1. CEH, Memoria del Silencio, Tomo V, Conclusiones y Recomendaciones, párrs.85-88.
29
Anexo 1. CEH, Memoria del Silencio, Tomo V, Conclusiones y Recomendaciones, párrs.85-88.
30
CIDH, Segundo Informe Especial sobre la Situación de los Derechos Humanos en Guatemala. OEA/Ser.L/V/II.66, doc.47, 5
de octubre de 1983. Disponible en: http://www.cidh.oas.org/countryrep/Guatemala83sp/indice.htm.