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Alcaraz de Mencia, María Vilma Talavera de Bogado, Carlos Alberto Torres Alújas,
Christian Raphael Rojas Salinas, Ciriaco Rubén Valdéz Cáceres y Miguel Angel
Insaurralde Coeffier, así como los dictámenes periciales de los señores Jorge Rolón
Luna y Pedro Juan Mayor Martínez (supra párr. 45), también rendidos ante la
Escribanía Mayor de Gobierno de la República de Paraguay, en respuesta a lo
dispuesto por el Presidente mediante Resolución de 2 de marzo de 2004 (supra párr.
A continuación, la Corte resume las partes relevantes de dichas
42)36.
declaraciones.
a) Testimonio de Fernando Vicente Canillas Vera, Viceministro del Ministerio
de Justicia y Trabajo
En febrero de 2000 fue al Instituto en cuanto le informaron del incendio y dio aviso
al Cuerpo de Bomberos, al Fiscal del Turno y a la Policía Nacional. Fueron los
internos quienes iniciaron el incendio y “obturaron” el candado del Pabellón, por lo
que hubo un retardo de alrededor de quince minutos para poder abrir la puerta y
desalojarlos. En el incendio fallecieron en el Instituto dos de los internos que, según
testimonio de sus compañeros, fueron quienes bloquearon el candado y quemaron
los colchones poniéndolos contra la única puerta de la celda. Se trasladó
inmediatamente a los quemados a Emergencias Médicas y al Instituto del Quemado.
En febrero de 2001 se produjo otro incendio menos grave ocasionado por el rechazo
que sentían los internos por parte de las comunidades en donde se hacían gestiones
para abrir un Centro Educativo para su traslado.
En julio de 2001 ocurrió otro incendio y él se encontraba en el Instituto, ya que los
guardias carcelarios reclamaban que los jóvenes no obedecían sus órdenes y se
creaba un ambiente de indisciplina. Esta situación culminó cuando uno de los
menores supuestamente agredió a uno de los guardias y éste le disparó en el
estómago. El interno fue trasladado inmediatamente a Emergencias Médicas y, en
ese momento, los internos comenzaron un incendio de inmensas proporciones, el
cual dejó al Instituto completamente inservible y sin seguridad para la reclusión, por
lo que los internos fueron trasladados a distintas penitenciarías regionales.
Las medidas que tomó el Ministerio de Justicia después del incendio fueron: la
atención inmediata de todos los internos que sufrieron algún tipo de quemadura; la
habilitación de tres farmacias para surtir los medicamentos necesarios; los injertos
de piel en algunos casos; la asistencia psicológica a las víctimas y a los familiares; y
la ayuda para el sepelio de los fallecidos.
El traslado de los internos después del tercer incendio estuvo avalado por la Jueza
Ana María Llanes, quien dictó una resolución que decidió trasladar a los menores a
distintas penitenciarías, puesto que el Centro Educativo Itauguá ya estaba en su
máxima capacidad para su buen funcionamiento e iba a ser contraproducente el
envío de estos internos allí.
Nunca se ordenó a las fuerzas policiales ni a los guardias carcelarios ningún tipo de
represión. En su calidad de Viceministro nunca ha ordenado ni consentido la práctica
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Cfr. expediente de declaraciones escritas aportadas por el Estado, la Comisión Interamericana y
las representantes de las presuntas víctimas, tomo I, folios 1-176.