-19cerca, la testigo se separó de las niñas porque su bebé lloraba mucho y temía
que las encontraran. Escuchó que los militares encontraron a las niñas, y se
gritaban sobre qué hacer con ellas, y dijeron que se las llevaban aunque el
helicóptero llegaba hasta el día siguiente. Cuando los gritos se oían lejos de la
zona en que ella estaba, salió a buscar a las niñas, pero no tuvo éxito.
Luego, se reunió con su padre y hermano y fueron nuevamente al lugar de los
hechos a buscar a las dos niñas, pero no las encontraron. La madre de la
testigo preguntaba por las niñas y culpaba a la testigo y a su padre por no
traerlas consigo, entonces tuvo que explicar a su madre lo que había
sucedido.
Después de que su padre y un sobrino murieron en junio de 1985
ametrallados desde un helicóptero, la testigo y su familia se fueron a vivir en
condiciones difíciles a “Mesa Grande”, Honduras. La madre de la testigo le
comentó que cuando estaban en Mesa Grande la señora Esperanza Franco le
dijo que las niñas fueron entregadas a la Cruz Roja. Permanecieron allí
solamente hasta 1987 porque su madre decidió regresar a El Salvador para
buscar a las niñas. La testigo y su familia tenían miedo de buscar a las niñas
porque no tenían apoyo. En 1992 la madre de la testigo fue al tribunal a
interponer una denuncia, pero no la escucharon y la sacaron del tribunal. El
30 de abril de 1993 su madre presentó una denuncia ante el Tribunal de
Primera Instancia de Chalatenango; sin embargo, no declaró bien como
sucedieron los hechos porque sentía temor. Cuando la testigo fue a declarar
al Juzgado de Chalatenango le dijeron que iban a hacer todo lo posible para
ayudarlas, pero “no h[a] sentido que [las] ayudar[an] porque ya hace un
montón de años y no h[a] sentido […] un cambio”. Considera que las
autoridades no han mostrado interés en encontrar a Ernestina y Erlinda. Ha
sido muy duro no saber cómo se encuentran Ernestina y Erlinda y tener que
imaginar qué situaciones vivirán.
Significaría mucho encontrar a Ernestina y Erlinda. A pesar de que “las
heridas ya no se curan”, la testigo y su familia sentirían “una felicidad”. Ha
habido muchos casos de niños que se reencuentran con sus familias y desea
que eso suceda con sus hermanas.
2.
María Elsy Dubón de Santamaría, joven desaparecida durante el
conflicto armado en la “guinda de mayo” de 1982 y reencontrada
Vivía con su familia en Chalatenango a principios de junio de 1982, cuando
tuvieron que huir a refugiarse porque los helicópteros de la Fuerza Armada
empezaron a lanzar bombas en esa zona.
La testigo y su padre se
dispersaron del resto de la familia. Dos soldados uniformados mataron al
padre de la testigo, ella les suplicó que no la mataran y se la llevaron a un
campamento militar. La mañana siguiente la trasladaron en helicóptero a un
Cuartel de Nueva Trinidad, en donde estuvo con otros niños alrededor de
quince días. Luego tomaron la decisión de entregarlos a la Cruz Roja, donde
se encontraban otros niños. Un soldado dio a los funcionarios de la Cruz Roja
el nombre de la testigo, quizás lo sabía porque su padre llevaba “los papeles”
de identificación de ella en su camisa. La Fuerza Armada entregó una lista de
los niños y niñas a la Cruz Roja. En la Cruz Roja no le preguntaron qué había
pasado con su familia. Observó que en la Cruz Roja iba disminuyendo la
cantidad de niños; le dijeron que los habían entregado a sus familias.