-25las niñas Ernestina y Erlinda Serrano Cruz. La madre de la testigo le comentó
que la gente decía que “eran las niñas de la Victoria, las perdidas”, pero
nunca le dijo que conocía a Ernestina y Erlinda.
Fue entrevistada por el fiscal, quien llegó acompañado de un motorista y dos
policías armados. Ninguno la amenazó. El fiscal le pidió que dijera la verdad.
No repitió al fiscal los mismos hechos que había declarado la primera vez. La
llevaron en automóvil al Juzgado de Chalatenango a declarar. La acompañó
un hijo. Sentía temor “por no conocer bien uno”. Cuando vio a los policías
armados “pensaba una cosa muy negativa”, pensaba que le podían hacer
algo. Posteriormente, fue visitada cuatro o cinco veces por la fiscalía y
“posiblemente” por unos policías. El fiscal no le dijo su nombre, sino que le
mostraba “una tarjetita”, pero ella no sabe leer. El fiscal y los representantes
del Estado en el proceso ante la Corte le pidieron que declarara en Costa Rica.
Les contó el problema que tenía con un lote y ellos la acompañaron a buscar
a la señora dueña del terreno, y como esta última no estaba quedaron en
regresar luego.
También la visitaron de la Procuraduría de Derechos
Humanos y le pidieron que no acompañara al fiscal y a los representantes del
Estado porque no los conocía. Indicó cuál fue la cantidad de dinero que le dio
el Estado por concepto de viáticos para que declarara en la audiencia pública
ante la Corte, cantidad que le parecía “poquito” dinero; luego rectificó que le
parecía “bastante”.
7.
Miguel Uvence Argueta Umaña, fiscal a cargo del caso de
Ernestina y Erlinda Serrano Cruz
Desde 1998 es Jefe de la Unidad de Patrimonio Privado de la Fiscalía de
Chalatenango. Asumió el caso de las niñas Serrano Cruz en enero de 2002
como fiscal específico; sin embargo, las primeras actuaciones las realizó
recién en octubre de 2003. Antes del testigo muchos otros fiscales han
estado a cargo de la investigación de este caso, lo cual es normal.
Al empezar a investigar el caso, el testigo estaba “enfocado” en los libros de
la Fuerza Armada porque pensaba que allí podía encontrar datos importantes.
Sin embargo, aproximadamente en octubre de 2003 el fiscal general adjunto
para los derechos humanos le dijo que lo que tenía que hacer era constituirse
en el lugar donde vivía la familia Serrano Cruz en 1982 y hablar con la gente.
Empezó a entrevistar a personas que viven en la zona donde vivía la familia,
la cual es una zona rural, porque “había que buscar una pista” del lugar
donde podrían estar las niñas Serrano Cruz, así como para saber si conocían a
las niñas. Entrevistó a cuatro testigos que manifestaron que conocían a la
familia Serrano Cruz y vivían cerca de ellos, pero que no conocieron a
Ernestina y Erlinda. Cree en lo que ellos le manifestaron. También decidió
volver a entrevistar a la señora Esperanza Franco Orellana, quien en una
declaración rendida con anterioridad había manifestado que cuando estaba en
La Sierpe con su mamá, ésta le dijo que había visto a las niñas de la señora
María Victoria Cruz Franco bajar de un helicóptero. Cuando el testigo volvió a
entrevistar a la señora Franco Orellana, ésta le dijo que en la declaración
anterior había mentido porque la señora Cruz Franco le había pedido que
dijera que había visto a las niñas subir a un carro de la Cruz Roja, pero que la
verdad era que no conoció a las niñas Serrano Cruz. Al día siguiente de esta
entrevista, los investigadores que acompañaban al testigo llevaron a la