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117. Sobre el particular, la Corte observa que el nombramiento temporal de la señora
Chocrón Chocrón no estaba limitado por un plazo o una condición resolutoria específica
(supra párr. 78). Por ello, teniendo en cuenta que el Tribunal ha reiterado que los jueces
provisorios y temporales deben contar con cierto tipo de estabilidad en el cargo, puesto
que la provisionalidad no equivale a libre remoción (supra párr. 105), la presunta víctima
podía contar con la expectativa legítima de permanecer en su cargo hasta la realización
de los concursos públicos de oposición establecidos en la Constitución. Esto implica que
la remoción de la señora Chocrón Chocrón sólo podía proceder en el marco de un
proceso disciplinario o a través de un acto administrativo debidamente motivado. En
consecuencia, el acto que dejó sin efecto el nombramiento de la señora Chocrón Chocrón
tenía que estar motivado.
118. Sobre este deber de motivar las decisiones que afectan la estabilidad de los
jueces en su cargo, la Corte reitera su jurisprudencia en el sentido que la motivación “es
la exteriorización de la justificación razonada que permite llegar a una conclusión”151. El
deber de motivar las resoluciones es una garantía vinculada con la correcta
administración de justicia, que protege el derecho de los ciudadanos a ser juzgados por
las razones que el Derecho suministra, y otorga credibilidad a las decisiones jurídicas en
el marco de una sociedad democrática152. Por tanto, las decisiones que adopten los
órganos internos que puedan afectar derechos humanos deben estar debidamente
fundamentadas, pues de lo contrario serían decisiones arbitrarias153. En este sentido, la
argumentación de un fallo y de ciertos actos administrativos deben permitir conocer
cuáles fueron los hechos, motivos y normas en que se basó la autoridad para tomar su
decisión, a fin de descartar cualquier indicio de arbitrariedad154. Asimismo, la motivación
demuestra a las partes que éstas han sido oídas y, en aquellos casos en que las
decisiones son recurribles, les proporciona la posibilidad de criticar la resolución y lograr
un nuevo examen de la cuestión ante las instancias superiores155. Por todo ello, el deber
de motivación es una de las “debidas garantías” incluidas en el artículo 8.1 para
salvaguardar el derecho a un debido proceso.
119. En el derecho interno venezolano también se ha establecido el deber de motivar
los actos administrativos. Al respecto, la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos
venezolana dispone lo siguiente:
151
Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez. Vs. Ecuador. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 21 de noviembre de 2007. Serie C No. 170, párr. 107; Caso Apitz Barbera y otros (“Corte
Primera de lo Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela, supra nota 121, párr. 77, y Caso Escher y otros Vs.
Brasil, supra nota 147, párr. 208
152
Cfr. Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela,
supra nota 121, párr. 77 y Caso Escher y otros Vs. Brasil, supra nota 147, párr. 208.
153
Cfr. Caso Yatama Vs. Nicaragua, Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 23 de junio de 2005. Serie C No. 127, párrs. 152 y 153; Caso Tristán Donoso Vs. Panamá. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de enero de 2009 Serie C No. 193, párr. 153, y
Caso Escher y otros Vs. Brasil, supra nota 147, párr. 139. Asimismo, la Corte Europea ha señalado que los
jueces deben indicar con suficiente claridad las razones a partir de las cuales toman sus decisiones. Cfr. ECHR,
Hadjianastassiou v. Greece, judgment of 16 December 1992, Series A no. 252, para. 23.
154
Cfr. Caso Claude Reyes y otros Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de
septiembre de 2006. Serie C No. 151, párr. 122 y Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso
Administrativo”) Vs. Venezuela, supra nota 121, párr. 78.
155
Cfr. Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela,
supra nota 121, párr. 78. Por su parte el Comité de Derechos Humanos consideró que cuando un tribunal de
apelación se abstuvo de fundamentar por escrito la sentencia, ello reducía las posibilidades de éxito del
acusado si solicitaba autorización para apelar ante un tribunal superior impidiéndole así hacer uso de un
remedio adicional. Naciones Unidas, Comité de Derechos Humanos, Hamilton v. Jamaica, Communication No.
333/1988, CCPR/C/50/D/333/1988, 23 de marzo de 1994.