extraordinariamente rico y de grandeza cultura, precisamente en cuanto a la relación de la existencia y la muerte, como en el presente caso de la Comunidad Moiwana. Estos casos, a mi parecer, ocupan la posición más importante del mundo en la jurisprudencia sobre derechos humanos y podrían ser así reconocidos si la gente, incluso los académicos, de todos lados, no fuera tan provincial, superficial e intolerante y les importara únicamente solo aquello que les es tan familiar. VII. Deberes de los Vivos hacia Sus Muertos. 47. Como ya señalé anteriormente, no es posible considerar el fenómeno de la vida sin tener en cuenta lo mismo respecto de la muerte, La vida y la muerte han sido consideradas pari passu en la historia del pensamiento humano. Las antiguas culturas fueron testigo de ello; por ejemplo, en palabras de A. Bentué: "los primitivos no tienen mayor interés en saber en qué pueda consistir la ‘vida de ultratumba’. Para ellos, esa otra vida no afecta para nada la vida presente. Lo que hay que procurar es simplemente que los muertos, después de haberse cumplido su breve permanencia cerca de la tumba, durante el período que duran los ritos mortuorios prescritos por el duelo, descansen en ese otro mundo, sin quedar ‘vagando’, afectando, ahí sí, la vida de quienes siguen permaneciendo en esta tierra (‘penándoles'). Con todo, esa vida de ultratumba no es concebida como ‘eterna’, sino que tiene una duración mayor o menor según la ‘memoria’ que los sobrevivientes puedan mantener del difunto. El país de los muertos coincide con el ‘recuerdo’ que de ellos puedan tener los vivos, de manera que si éstos dejaran de recordarlos, las almas de los difuntos quedarían sumidas en la nada del olvido. Sin embargo, los difuntos siguen vigentes en la continuidad de la vida de los vivos que los prolongan"57. 48. Algunas líneas de pensamiento tradicional asocian el alma con la proximidad, por un tiempo, del cuerpo de aquellos que murieron y prestan, a la vez, cuidado especial con los restos mortales. Algunos pensadores contemporáneos han advertido contra la denegación o pretensión de ignorar la muerte y han enfatizado la necesidad de, una vez más, aprender a integrar la muerte en la vida. También se ha hecho hincapié en el “pesar y dolor” por las muertes violentas y repentinas58, que no le permite a aquéllos que mueren, despedirse de las personas que los sobreviven. 49. De hecho, las distintas creencias religiosas59 brindan una especial importancia a la conducta de los vivos respecto de sus muertos. La fe Bahá'í , por ejemplo, sostiene la posibilidad de que aún la condición de “aquellos que han muerto en pecado y 57 . Cfr. A. Bentué, Muerte y Búsquedas de Inmortalidad, Santiago, Edic. Universidad Católica de Chile, 2002, pág. 33. 58 . M. de Hennezel, La mort intime, Paris, R. Laffont, 1995, pág. 105, 16 y 40. 59 . Para un llamado por la "purification des mémoires", y un "dialogue interreligieux" que consiste en el "accueil des autres dans leurs différence", cfr. J. Dupuis, "Le dialogue interreligieux dans une société pluraliste", en [Autores varios] Movimientos de Personas e Ideas y Multiculturalidad (Forum Deusto), vol. I, Bilbao, Universidad de Deusto, 2003, pág. 51-52. 16

Seleccionar párrafo de destino3

Conectar a un párrafo
Connect to an entity
Disable highlights
Añadir a la tabla de contenidos