estatal. En general, fue un período problemático para Suriname oriental;
violaciones graves ocurrieron en esas áreas, las cuales fueron campos de
batalla importantes durante el conflicto armado interno, y Moiwana ’86
reportó esas violaciones al gobierno. En un momento dado, el Ministro de
Defensa declaró públicamente que el ataque en Moiwana fue una acción
militar.
Moiwana ’86 fue “muy sistemática” en sus solicitudes al Estado para que
investigara el ataque de 29 de noviembre de 1986. Con este propósito,
recolectaron información, la pusieron por escrito y la presentaron a las
autoridades gubernamentales en forma continua. Moiwana ’86, como
organización, ha solicitado a las autoridades policiales y judiciales, al menos
una vez al año, que investiguen el ataque.
Moiwana ’86 también trató de “apoyar tanto como fuera posible” las
investigaciones del inspector Gooding, quien estaba a cargo de la
investigación penal oficial del Estado. El testigo manifestó que el señor
Gooding “había encontrado miembros importantes del grupo de
perpetradores” y señaló que sus logros demostraban que era un “un hombre
muy valiente”. Como resultado de esta investigación inicial, la policía detuvo
a Orlando Swedo; sin embargo, una unidad militar completamente armada
exigió y obtuvo su liberación. El líder militar Desire Bouterse ordenó esa
liberación; esto se supo porque el señor Bouterse condujo una conferencia de
prensa una vez que el señor Swedo fue liberado.
Durante ese encuentro con la prensa, al señor Gooding se le advirtió que no
cooperara con Moiwana ’86. Poco tiempo después, el señor Gooding visitó el
cuartel militar en Fort Zeelandia. Cuando salía, su carro fue detenido; lo
sacaron del carro y lo mataron a disparos. Después de la muerte del señor
Gooding, la policía no siguió la investigación del ataque en Moiwana. Por otro
lado, los responsables de la muerte del señor Gooding nunca fueron juzgados
y las circunstancias de su muerte nunca fueron aclaradas. Asimismo, muchos
de los investigadores que trabajaban con Gooding tuvieron que salir del país
porque enfrentaban “una situación que amenazaba su vida”. “Incluso las más
altas autoridades fueron incapaces de investigar más” su muerte.
En 1993, el testigo recibió información sobre el descubrimiento de restos
humanos cerca de la localidad de Moiwana; le dijeron que los cuerpos eran de
la masacre. Informó a las autoridades, especialmente al Fiscal General, quien
rápidamente estableció un comité que se encargara del asunto. Después de
dos sesiones – el testigo estuvo presente en ambas – los restos fueron
descubiertos, y llevados a Paramaribo para ser investigados. El testigo se
enteró por la prensa que se encontraron los restos de seis a nueve individuos,
incluyendo niños.
Sin embargo, las autoridades nunca identificaron los
restos, y el testigo nunca recibió información sobre gestiones adicionales
realizadas para investigar la situación. Más aún, hubo una “declaración
reaccionaria” en la prensa de un oficial de gobierno, haciendo alusión a la ley
de amnistía, la cual “debilitaba la esperanza” de que pudiera continuar la
investigación del caso Moiwana.
En 1995, el Parlamento surinamés solicitó al Ejecutivo que investigara varias
violaciones de derechos humanos. Sin embargo, el testigo desconoce que
haya habido investigaciones posteriores del ataque en Moiwana por parte de
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