20
47.
Es claro que la Corte IDH no puede declarar la violación del derecho a la salud en el
marco del Protocolo de San Salvador, porque así se advierte de la literalidad del artículo
19.6 del mismo. Sin embargo, es posible entender entonces al Protocolo de San Salvador
como uno de los referentes interpretativos sobre el alcance del derecho a la salud que
protege el artículo 26 de la Convención Americana. El Protocolo Adicional, a la luz del corpus
juris de derechos humanos, ilustra sobre el contenido que deben tener las obligaciones de
respeto y garantía respecto a este derecho. Es decir, el Protocolo de San Salvador orienta
sobre la aplicación que corresponde del artículo 26 en conjunto con las obligaciones
establecidas en los artículos 1.1 y 2 del Pacto de San José.
48.
La posibilidad de utilizar el Protocolo de San Salvador para definir los alcances de la
protección del derecho a la salud contenido en el artículo 26 de la Convención Americana no
sería extraña en la jurisprudencia de la Corte IDH, como tampoco lo es la utilización de
otras fuentes internacionales o los Indicadores de Progreso de la OEA para medición de
derechos contemplados en el mismo Protocolo, para precisar diferentes obligaciones del
Estado en la materia. En efecto, este ejercicio lo hizo la Corte IDH en el Caso Instituto de
Reeducación del Menor Vs. Paraguay, en el que expresamente manifestó que para fijar el
contenido y alcances del artículo 19 del Pacto de San José, tomaría en consideración la
Convención sobre los Derechos del Niño y el Protocolo de San Salvador, en tanto dichos
instrumentos internacionales forman parte de un muy comprensivo corpus iuris
internacional de protección de los niños 86.
49.
De igual forma, en el Caso de la Comunidad Yakye Axa Vs. Paraguay, al analizar si el
Estado generó las condiciones que agudizaron las dificultades de acceso a una vida digna de
los miembros de la Comunidad y si, en ese contexto, adoptó las medidas positivas
apropiadas, la Corte optó por interpretar el artículo 4 de la Convención Americana a la luz
del corpus iuris internacional sobre la protección especial que requieren los miembros de las
comunidad indígenas. Entre otros, mencionó los artículos 26 del mismo Pacto de San José,
así como los artículos 10 (derecho a la salud), 11 (derecho a un medio ambiente sano), 12
(derecho a la alimentación), 13 (derecho a la educación), y 14 (derecho a los beneficios de
la cultura) del Protocolo de San Salvador (DESC), y las disposiciones pertinentes del
Convenio No. 169 de la OIT. La Corte también observó lo dispuesto por el Comité de
sobre la imprescriptibilidad de delitos permanentes como la desaparición forzada. Además, en el Caso
Anzualdo Castro Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de
septiembre de 2009. Serie C No. 202, la Corte IDH utilizó pronunciamientos de tribunales
constitucionales de países americanos para apoyar la delimitación que ha realizado al concepto de
desaparición forzada. Otros ejemplos son el Caso Atala Riffo y Niñas, supra, y el Caso Pueblo Indígena
Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador. Fondo y Reparaciones. Sentencia de 27 de junio de 2012. Serie C No.
245.
86
Caso “Instituto de Reeducación del Menor”, supra, párr. 148. En el mismo sentido, el Caso de
las Niñas Yean y Bosico, supra, párr. 185. A mi entender la figura del corpus iuris lleva implícita la
interdependencia e indivisibilidad de los derechos que lo conforman. Sobre los indicadores, véase
Abramovich, Víctor y Pautassi, Laura (comps.), La medición de derechos en las políticas sociales,
Buenos Aires, Editores del Puerto, 2010.