39
94.
No existe razón para no conocer de la posible violación de la garantía de un derecho
social, derivado del artículo 26 en relación con el artículo 1.1 del Pacto de San José, a pesar
de no invocarse expresamente por una de las partes. Es deber del Tribunal Interamericano
aplicar el principio iura novit curia —como se evidencia del párrafo anterior que constituye
una práctica del Tribunal Interamericano respecto de los derechos civiles—, si atendiendo al
marco fáctico del caso y de los hechos probados, se advierten implicaciones claras al
derecho a la salud, como sucede en el presente caso, que se origina por la afectación a la
salud de una de las víctimas por una mala praxis médica con responsabilidad estatal.
Además, del Informe de Fondo de la Comisión Interamericana se advierte invocado este
derecho social 177, al igual que en el Escrito de Argumentaciones, Solicitudes y Pruebas a
cargo de los representantes de las víctimas 178, y existen también referencias precisas al
derecho a la salud en el escrito de contestación del Estado 179, habiendo las partes tenido
plena oportunidad de referirse a los hechos en el presente caso.
95.
En todo caso, las implicaciones al derecho a la salud se evidencian, además, al
invocarse y utilizarse múltiples instrumentos y fuentes internacionales en la Sentencia sobre
este derecho social, como son los artículos XI de la Declaración Americana de los Derechos
y Deberes del Hombre, 10 del Protocolo de San Salvador, 12 del Pacto Internacional de los
Derechos Económicos, Sociales y Culturales; incluso se invoca la Carta Social de las
Américas de junio de 2012 y las Observaciones Generales 3, 9 y 14 del Comité de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, además de la Carta de la OEA y expresamente la
derivación del “derecho a la salud” respecto del artículo 26 de la Convención Americana
(véase supra párrs. 28 a 32) 180.
96.
De ahí que resulta válido que este Tribunal Interamericano, en aplicación del
principio iura novit curia y atendiendo al marco fáctico del caso, pudiera entrar al análisis
autónomo y directo de la garantía del derecho a la salud —y no sólo en conexidad con los
derechos civiles que declaró violados—, en el entendido de que el derecho a la salud se
encuentra entre los derechos económicos, sociales y culturales justiciables que se derivan
del artículo 26 de la Convención Americana, en relación con las obligaciones generales del
artículo 1.1 del propio Pacto de San José, como quedó analizado con anterioridad.
175
Cfr. Caso Contreras y otros Vs. El Salvador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de
agosto de 2011. Serie C No. 232, párr. 109.
176
Cfr. Caso Gudiel Álvarez (Diario Militar) Vs. Guatemala. Fondo Reparaciones y Costas.
Sentencia de 20 noviembre de 2012. Serie C No. 253, párr. 308.
177
Informe de Fondo 75/2011, de 20 de julio de 2011, página 22, párr. 83: “[…] cuando la
conducta de las autoridades estatales conlleva una falla de las garantías protegidas a nivel interno y a
nivel interamericano —que habría obstaculizado el derecho de acceso a la justicia vinculado con un
reclamo sobre el derecho a la salud, que es un bien público cuya protección está a cargo de los
Estados—“ (subrayado añadido).
178
Asimismo, Escrito de Argumentaciones, Solicitudes y Pruebas a cargo de los representantes de
las víctimas de 28 de abril de 2012, página 42: “la normativa ecuatoriana consagra el derecho a la
salud como un derecho humano fundamental y establece la obligación del Estado de regular la
atención de la salud de las personas sujetas a su jurisdicción, ya sea directamente o a través de
terceros”.
179
Cfr. Escrito de contestación del Estado, págs. 221 a 226.
180
Asimismo, véase especialmente el párr. 131 y nota 176 de la Sentencia.