6
mi Voto Razonado en el caso de los "Niños de la Calle" (reparaciones, 2001), - y como el
presente caso Servellón García y Otros vuelve a revelar, "El ser humano, aún en las condiciones más adversas, irrumpe como sujeto del
Derecho Internacional de los Derechos Humanos, dotado de plena capacidad jurídicoprocesal internacional" (párr. 1).
20.
En su obra clásica Los Misérables (1862), Victor Hugo pondera con agudeza de espíritu:
"L'avenir arrivera-t-il? Il semble qu'on peut presque se faire cette question
quand on voit tant d'ombre terrible. Sombre face-à-face des égoïstes et des misérables.
Chez les égoïstes, les préjugés, les ténèbres de l'éducation riche, l'appétit croissant par
l'enivrement, un étourdissement de prosperité qui assourdit, la crainte de souffrir qui,
dans quelques-uns, va jusqu'à l'aversion des souffrants, une satisfaction implacable, le
moi si enflé qu'il ferme l'âme; - chez les misérables, la convoitise, l'envie, la haine de
voir les autres jouir, les profondes secousses de la bête humaine vers les
assouvissements, les coeurs pleins de brume, la tristesse, le besoin, la fatalité,
l'ignorance impure et simple. Faut-il continuer de lever les yeux vers le ciel? (...)" 7.
21.
Las palabras penetrantes de Victor Hugo se revisten de gran actualidad. Las
disparidades que flagelan las sociedades nacionales (y que hoy se agravan en el mundo
mentirosamente "globalizado" de nuestros días), ponen de manifiesto una de sus
características marcantes: el carácter tristemente represivo de dichas sociedades. En nombre
de la seguridad pública se mata con impunidad los más vulnerables, los marginados y
excluidos, los "indeseables", los misérables de Victor Hugo, los olvidados del mundo. Nuestras
sociedades represivas de hoy día - no sólo en América Latina sino en todos los continentes (a
todos he visitado, y sé de lo que hablo), - tampoco tienen memoria, están condenadas a vivir
en un presente fugaz y desesperador, sin perspectivas alentadoras, sin futuro.
22.
En las tumbas de cada uno de los niños y jóvenes asesinados en el cas d'espèce bien
podría estar transcritos - hasta que los vientos y la lluvia los apaguen, bien después de la
"memoria colectiva", - los versos con que Victor Hugo concluye su obra Les Misérables:
"Il dort. Quoique le sort fût pour lui bien étrange,
Il vivait. Il mourut quand il n'eut plus son ange;
La chose simplement d'elle-même arriva,
Comme la nuit se fait lorsque le jour s'en va" 8.
Precisamente al chiaroscuro de la vida me referí, en el seno de la Corte Interamericana, hace
media década, en mi Voto Razonado en el supracitado caso de los "Niños de la Calle", al
abordar la tríada formada por la victimización, el sufrimiento humano y la rehabilitación de las
víctimas, - a ser abordada a partir de la integralidad de la personalidad de las víctimas (párrs.
3 y 19):
"(...) La tensión del claro-oscuro, de los avances mezclados con retrocesos, es
propia de la condición humana, y constituye, en efecto, uno de los legados más
preciosos del pensamiento de los antiguos griegos (siempre tan contemporáneos) a la
evolución del pensamiento humano, que ha penetrado la conciencia humana a lo largo
.
Victor Hugo, Les Misérables (1862) (préface de Ch. Baudelaire), tomo III, Paris, Libr. Gén.
Française, 1972, p. 30.
7
.
8
Ibid., tomo III, p. 536.