18
negocios. En el proceso penal, al rendir declaración indagatoria y en la
audiencia de conciliación, el señor Canese manifestó que en las declaraciones
que había realizado no se había referido a los querellantes, sino al señor
Wasmosy, ya que su interés era “el tema de la Presidencia de la República”,
“la causa pública [y] el tema de Itaipú”.
En el proceso penal los abogados de la presunta víctima ofrecieron la prueba
en tiempo, pero el juez fijó su presentación vencido el plazo para ello,
justificando que tenía gran recargo de trabajo. No se le permitió ejercer el
derecho a la “presentación de pruebas”. Al día siguiente de dictada la
sentencia condenatoria el juez fue “ascendido por el Presidente de la
República”.
En 1999, ante la vigencia del nuevo Código Penal, interpuso un recurso de
revisión, el cual no fue resuelto. En el 2000 reiteró dicho recurso, “ampliando
los conceptos”. En mayo de 2001 y de 2002 la Corte Suprema de Justicia del
Paraguay declaró sin lugar dichos recursos. Presentaron un nuevo recurso de
revisión con fundamento en “los mismos argumentos o muy similares
argumentos”, el cual fue resuelto a su favor por la Corte Suprema de Justicia
del Paraguay el 11 de diciembre de 2002. La sentencia mediante la cual la
Corte Suprema de Justicia del Paraguay lo absolvió no garantiza que él u otra
persona que haya realizado denuncias de corrupción que involucren a una
figura pública no va a ser sometida a un proceso penal. Para el testigo esta
última decisión de la Corte Suprema “fue una reparación parcial y tardía”. El
Estado no le ha otorgado reparación alguna por los daños sufridos. En cuanto
a las costas, acaba de recibir la notificación de la decisión de la Corte
Suprema que dispone que el querellante debe pagar las costas, a pesar de
que la sentencia absolutoria se emitió desde hace un año y medio. No hay
una “postura” de la Corte Suprema de Justicia del Paraguay “en cuanto a los
daños ni en cuanto a[l] tema de fondo, que es [lo] más importante”.
En 1999 el testigo desempeñó el cargo de Viceministro de Minas y Energía,
como consecuencia de su activa participación en “otros movimientos sociales”
que exigieron al Presidente de esa época nombrarlo en dicho cargo. Se
desempeñó como viceministro únicamente durante once meses, ya que fue
destituido porque criticó al Presidente de la República por no defender los
intereses nacionales ante el Brasil respecto de la hidroeléctrica de Itaipú.
A raíz del proceso penal, el testigo sufrió restricciones para salir del país
durante ocho años, con la intención de “provocar[le] una pena anticipada”.
Cuando en 1993 la Universidad de Harvard le extendió una invitación, “hubo
un intento de detener[lo] y de impedir [su] salida del país”, supuestamente
porque estaba querellado. Le negaron “sistemáticamente” la autorización
para salir del país desde que fue condenado en marzo de 1994 hasta julio de
1997, ya que le fue “prohibido por el juez de la causa”. Debido al anterior
incidente, al ser invitado en 1994 al Brasil por el Partido de los Trabajadores
de ese país al lanzamiento de la candidatura del señor Lula da Silva, solicitó
el permiso correspondiente y ofreció garantías reales, ya que con la
legislación anterior no hab��a ninguna figura que lo pudiera retener siendo una
persona “afincada” con toda su familia y con su carrera; sin embargo, el juez
le negó la salida. En junio de 1994, el juez volvió a negar al testigo el
permiso de salida cuando la Comisión Bicameral de Investigaciones lo invitó
al Brasil con la finalidad de investigar, en conjunto con los parlamentarios