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referido director indicó al señor Canese que estaba recibiendo la presión
directa del Presidente de la República. “La intención no solamente era
acallar[lo], sino [acallar] a cualquier otra persona que quisiera opinar sobre el
tema y generar temor en la población”, de manera que el gobierno recibiera
la menor cantidad posible de críticas.
Después de que fue condenado, también tuvo problemas para encontrar
trabajo; le decían que querían contar con él pero que no lo podían contratar
por los problemas que tenía con el señor Wasmosy. El señor Canese volvió a
publicar sus artículos a finales de 1995 ó principios de 1996 en el Diario “La
Nación”.
El proceso penal en contra del testigo tuvo un impacto en su familia.
Asimismo, le provocó una autocensura, ya que tenía que cuidarse al emitir su
opinión y no podía opinar libremente. El señor Canese no volvió a participar
en actividades político-electorales, debido a que considera que es desgastante
por la falta de una “protección real” y la ausencia de un estado de derecho.
Le interesa que la Corte establezca que nadie puede ser perseguido como él lo
fue y que se proteja la libertad de expresión en el Paraguay. Para reparársele
plenamente el daño sufrido es necesario que el Estado realice un
“reconocimiento público”.
b)
Testimonio del señor Ricardo Lugo Rodríguez, diputado de
1989 a 1993
Ejerce la profesión de abogado desde 1964. Fue el primer diputado por el
Partido Revolucionario Ferrerista, cargo que ejerció en el período de 1989 a
1993. Se dedicó a la actividad política hasta 1998.
Cuando ocupó el cargo de diputado, formó parte de diferentes Comisiones en
la Cámara de Diputados y de la Comisión Bicameral de Investigación de
Ilícitos, esta última era un órgano especializado del Congreso Nacional
integrado por miembros de las Cámaras de Diputados y Senadores. La
Comisión Bicameral de Investigación de Ilícitos fue constituida en 1992, tenía
como función la investigación de ilícitos cometidos durante el período de “la
dictadura”, y tuvo carácter permanente hasta 1994 o 1995.
La empresa binacional Itaipú es la iniciativa de mayor envergadura del
Paraguay, se le considera la hidroeléctrica de mayor dimensión en el mundo
y la segunda obra más importante del siglo en materia de ingeniería, en la
cual se aprovecha la energía hidroeléctrica del río Paraná. Esta obra se
construyó a través de un tratado suscrito entre el Paraguay y el Brasil. En el
tratado se estableció que se debía “licitar” la construcción de la represa. En
la primera licitación para el desvío del río Paraná participaron varias
empresas; sin embargo, los gobiernos del Paraguay y del Brasil convinieron
en dejar de lado la licitación pública y adjudicar directamente la construcción
de la obra en “concesión graciosa” a dos empresas: UNICOM por parte de
Brasil y CONEMPA por parte del Paraguay. CONEMPA era una sociedad de
responsabilidad limitada integrada por cinco socios, que representaban a
cinco empresas de construcción. La empresa CONEMPA, representada en ese
entonces por el ingeniero Juan Carlos Wasmosy, por las circunstancias de la
relación política existente entre el dictador y miembros de la empresa,