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particulares, funcionarios o autoridades estatales, e imponerles las sanciones
legales que correspondan; y
f)
el 28 de junio de 2004 por la mañana la Comisión Interamericana, los
peticionarios y el Estado se reunieron y llegaron a “unos acuerdos preliminares
no formalizados”, principalmente respecto del mecanismo de coordinación y
supervisión de las medidas, en particular sobre la composición, competencia y
atribuciones de la Comisión de coordinación y de supervisión del cumplimiento
de las medidas. En esta reunión el Estado mostró algunos documentos “que
denotan el avance” en materia de investigación y sanción. El 14 de julio de
2004 se celebrará una segunda reunión en Brasilia y luego se realizará otra en
el Estado de Rondônia en relación con la implementación de estas medidas.
24.
Los alegatos expuestos por los peticionarios en la referida audiencia pública, los
cuales se sintetizan a continuación:
a)
el Estado no ha adoptado las medidas necesarias para proteger la vida y
la integridad personal de los internos, lo cual ha provocado la muerte de más
de veinte reclusos. La cantidad de agentes penitenciarios y de policías a cargo
de los reclusos era insuficiente al momento de la rebelión de abril de 2004 y lo
continúa siendo. Después de las 18:00 horas ninguno de ellos entra a los
pabellones donde están los reclusos.
Los reclusos de alta peligrosidad
continúan recluidos en el mismo sector que los de baja peligrosidad.
Actualmente, 240 reclusos se encuentran ubicados, sin la debida seguridad, en
la “iglesia”, a la cual los agentes tienen dificultad para ingresar. Los reclusos de
“seguro”, que ascienden a 180, están ubicados en 4 celdas, las cuales tienen
capacidad para 10 personas cada una. A fin de garantizar la seguridad y la vida
de los reclusos, es importante el decomiso de armas que portan los mismos, lo
cual es muy difícil de realizar debido a la sobrepoblación carcelaria y al número
insuficiente de agentes y policías. Al interior de la cárcel existen conflictos
entre diferentes grupos de reclusos, agentes penitenciarios y policías. En
diversas oportunidades se han firmado acuerdos con reivindicaciones por parte
de los reclusos, las cuales no fueron cumplidas, lo que ha provocado que los
mismos peticionarios se encuentren desacreditados ante los reclusos. En la
cárcel se vive en un “estado de guerra” y los peticionarios reciben muchas
llamadas por parte de los familiares de los reclusos, quienes se encuentran
preocupados por la seguridad de los mismos ya que no pueden visitarlos;
b)
como consecuencia de la última rebelión de abril de 2004, el 40% de las
instalaciones de la cárcel fueron destruidas, por lo que las condiciones en la
misma se han tornado más degradantes, inhumanas e indignas.
Los
peticionarios consideran que se deben tomar ciertas medidas de forma
inmediata, entre ellas: la separación de los reclusos provisionales de los
reclusos con condena; la disminución inmediata del número de reclusos; y el
aumento del número de agentes penitenciarios a un mínimo de 15 por turno.
En cuanto a la aplicación de disciplina y sanciones, se ha podido constatar por
una serie de relatos, que se continúan produciendo agresiones, torturas,
sesiones de choques eléctricos y represalias después de la visitas de las
entidades e, inclusive, hasta antes de la rebelión, se utilizó la celda de
“tampão”;
c)
temen que se realice un nuevo amotinamiento, en el cual, según se les
ha comunicado de manera informal, se tomaría como rehén a un agente, un