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del señor José Lobo quien era Presidente del Congreso, y la del Vicepresidente
Gustavo Espina.
El 3 de julio de 1993 la comitiva del señor Carpio Nicolle iba por el camino de
Chichicastenango, en el que siempre había un retén, pero ese día no había
nada. Posteriormente, unos hombres los rodearon y al identificar a su esposo
dijeron: “vos sos Jorge Carpio, te vamos a quebrar”. Luego lo golpearon con
la pistola y hubo “una balacera horrorosa”. El hombre que daba las órdenes
dijo: “maten a Jorge, maten a Carpio”. Entonces otro hombre “le pegó tres
balazos y él cayó en [las] piernas” de su esposa. Cuando los hombres se
fueron la comitiva llevó al señor Carpio Nicolle a un sanatorio.
Posteriormente llevaron al señor Carpio Nicolle en ambulancia a Santa Cruz
de El Quiché, pero no vivió más de 10 minutos después de haber llegado.
También fallecieron el señor Villacorta Fajardo, esposo de la hermana de la
señora Arrivillaga de Carpio, y los señores Rivas González y Ávila Guzmán.
Sydney Shaw Díaz, sobrino de la señora Arrivillaga de Carpio, fue gravemente
herido. Lo sucedido fue un “asesinato con premeditación, alevosía y ventaja”.
“Hay muchas razones” por las que pudieron haber ejecutado al señor Carpio
Nicolle. Sin embargo, la señora Arrivillaga de Carpio manifestó “que la razón
más de peso y más cercana” fue su oposición a la amnistía, ya que mucha
gente se vio perjudicada.
La señora Arrivillaga de Carpio luchó porque no podía ser posible que mataran
a su esposo y a otras personas honorables y buenas de una manera tal vil,
por lo que tuvo que sacar fuerzas de donde fuera para pedir a gritos que se
hiciera justicia. Al principio, cuando aún tenían el periódico y se hacían
muchas denuncias a través de él, ella y la señora Fischer tuvieron muchas
amenazas. A los pocos meses de la muerte de su esposo, se dio cuenta que
en Guatemala no se iba a hacer justicia, por lo que buscó ayuda
internacional; el primer paso que dio al respecto fue exponer el caso en
Ginebra. Nadie está pagando por el crimen que se cometió; además, se
extraviaron pruebas, se trató de incendiar el lugar donde estaba el expediente
del caso y se sacó del país, por orden del entonces Ministro de Gobernación,
Arnoldo Ortiz Moscoso, el arma con la que presuntamente se llevaron a cabo
los asesinatos. Es decir, el caso Carpio Nicolle es paradigmático y ejemplar
de la injusticia que sucede en Guatemala.
El impacto que tuvo la muerte de su marido sobre la UCN fue “desastroso”
porque era un líder nacional y “en torno a él giraba todo el bienestar del
partido”. Después de la muerte del señor Carpio Nicolle, la UCN participó en
una elección presidencial más y en la última elección lanzó candidatos sólo a
diputados, ya que el partido estaba “muy resquebrajado” y no había un líder
que tuviera “la talla” del señor Carpio Nicolle para mantener un partido de esa
magnitud. En la última elección no obtuvo el número de votos suficientes
para diputados, por lo que se disolvió con base en la ley electoral.
Las familias de sus hijos, así como la de ella y el señor Carpio Nicolle
dependían únicamente de la empresa familiar de “El Gráfico”, el cual se quedó
sin la presencia de su esposo, que era como “una huella” del diario. Desde la
muerte del señor Carpio Nicolle hasta 1999 la señora Arrivillaga de Carpio y
sus hijos hicieron todo lo posible por “El Gráfico”, pero “la imagen de Jorge
Carpio era demasiado fuerte”. Además, los hijos de la señora Arrivillaga de