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de los hechos y, además, había desaparecido el expediente en el Ministerio
Público.
c) Testimonio del señor Abraham Méndez García, ex fiscal del caso
Carpio
Actualmente se desempeña como Magistrado de la Corte de Apelaciones de la
Niñez y Adolescencia de Guatemala.
Se vinculó al proceso de los hechos ocurridos en el presente caso como Fiscal
Especial.
En el Ministerio Público no había las copias que debían de existir, ya que esos
atestados habían desaparecido. Entonces, el testigo recurrió al expediente
original, se hizo “de los insumos”, reflexionó sobre las actuaciones y pidió
apertura a prueba, proponiendo los medios de prueba que consideró
pertinentes. Luego de la admisión de los medios de prueba propuestos por la
acusación particular y por el Ministerio Público, se dedicó a fiscalizar la
práctica de esos medios. En la reconstrucción de los hechos, encontró
anómalo que los abogados de los sindicados y los patrulleros civiles se
transportaron en vehículos ostensiblemente armados de la zona militar
número 20. Estos últimos hicieron actos de intimidación durante la diligencia,
tomando datos del vehículo en que se transportaba el señor Méndez García.
Posteriormente, antes del día para la vista, cuando ya se habían sustanciado
la mayoría de medios de prueba propuestos, fue objeto de un atentado. Al
respecto, el fiscal encargado de la investigación de dicho atentado no
profundizó en ella y le dijo al señor Méndez García que le podía decir de
dónde provenía dicho atentado, pero que era “mejor” que no investigara.
La bancada de la UCN lo citó para exponer el caso. Como consecuencia, el
Estado Mayor Presidencial penetró en las instalaciones del Ministerio Público
con el objeto de interrogarlo, hecho que el testigo no permitió. A partir de
ese momento fue objeto de “ese tipo de actos y de seguimientos constantes”.
En el proceso existía una pseudo línea de investigación parcialmente cierta en
la que se sindicaba a una banda de patrulleros de auto defensa civil. El señor
Méndez García, quien estaba ejerciendo sus funciones con independencia,
logró enderezar la investigación al establecer la manipulación de que había
sido objeto el proceso. La línea de investigación señalaba a los autores
materiales y empezaron a aparecer los indicios que pudieran conducir a la
autoría intelectual.
Dichos señalamientos se dirigían hacia “personajes
relevantes” relacionados con el ejército, quienes habían tenido relación con la
preparación, guarda y limpieza de la escena del crimen.
Por otro lado, el testigo sufrió obstaculizaciones en su trabajo como fiscal,
debido a que no tenía el apoyo logístico, ya que sólo le fueron asignados al
principio dos oficiales asistentes con mínima capacidad técnica.
Dichos
oficiales sintieron temor y uno de ellos le advirtió que no continuara con el
trámite porque era peligroso lo que estaba haciendo. Posteriormente, se
quedó solo. El Fiscal General empezó a asumir una actitud incongruente con
su papel. Así, empezó a no apoyar al señor Méndez García, ya que no
contaba con oficina, no tenía oficiales asistentes y le dijo que debía someterse
a la Fiscalía.