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Su padre, quien fuera además presidente de la Asociación de medios de
Guatemala y de medios de Centroamérica, manejaba la parte periodística de
“El Gráfico”. Las funciones periodísticas las delegaba en el señor Jorge López
Selva, su jefe de redacción. “El Gráfico” y el señor Carpio Nicolle se sostenían
mutuamente. El señor Carpio Nicolle representaba la imagen de “El Gráfico”.
Es innegable que, como figura política, su padre saliera mucho en el
periódico, ya que era una persona pública y un gran líder nacional.
“El Gráfico” dio la oportunidad a todos los sectores de expresarse, a pesar de
los boicots económicos, los ataques y las amenazas que tuvo que enfrentar.
En “El Gráfico” siempre se le dio cabida a las denuncias sobre violaciones de
derechos humanos ocurridas en Guatemala, a través de avisos o campos
pagados y de la línea informativa. Como propuesta informativa, periodística y
democrática durante toda la época de la dictadura y luego con la apertura
democrática, el periódico fue una fuente de crítica constante a los desaciertos
de los gobiernos; fue un permanente vigilante de las acciones del primer
gobierno democrático de Guatemala. Luego del atentado contra el señor
Carpio Nicolle y sus colaboradores, otros medios de prensa se han visto
intimidados a seguir adelante con la línea informativa que acoge denuncias
sobre violaciones de derechos humanos, especialmente en temas relacionados
con los militares.
Durante 30 años el periódico mantuvo un crecimiento constante sin
retrocesos. El 30 de junio de 1993, tres días antes de la muerte de su padre,
y día de cierre fiscal, el periódico registró las ventas y las utilidades más altas
de su historia, a pesar de que en el año 92 se produjo una devaluación
monetaria del 100%.
“El Gráfico” era la única fuente de ingresos de la familia, ya que ahí
trabajaban su padre, su hermano y él. Luego de la muerte de su padre, las
decisiones del periódico se tomaban en consenso entre su madre, su hermano
y él, en su calidad de socios del Consejo de Administración.
Existió una relación directa entre la desaparición de “El Gráfico” y la
desaparición del señor Carpio Nicolle, ya que con su muerte el periódico se
empezó a debilitar y a perder credibilidad. Pocos meses después de la
muerte de su padre, la situación del periódico “estaba deteriorándose”, en
cuanto al número de suscriptores y a la pauta publicitaria. Lo que más rápido
bajó fue la venta de anuncios.
El testigo manifestó que es importante identificar que el cambio de dirección
en el margen de utilidades de “El Gráfico” se presentó después de 1993. En
1994 comenzó la caída del periódico, debido a que la figura del señor Carpio
Nicolle estaba estrechamente vinculada con “El Gráfico”, pues todo el mundo
sabía que él era el dueño, ya que incluso él firmaba los editoriales. En 1995
se inició una estrategia de fuertes promociones, lo que permitió que la crisis
económica por la que atravesaba el periódico no fuera tan fuerte. A partir de
1994 y 1995 comenzaron a declinar levemente las ventas y de 1996 en
adelante la caída fue mucho más pronunciada. Entre el año de 1996 y 1997
tuvieron que enfrentar otro boicot económico, que consistió en la retirada de
importante “avisaje estatal”, luego de las denuncias hechas en el periódico
respecto de la obstrucción, de las irregularidades y de los obstáculos que se
dieron en el proceso de la investigación de los autores materiales e