4
10.
Hemos tomado conocimiento del recurso, en la llamada lucha contra el terrorismo, al
terrorismo de Estado. Hemos tomado conocimiento de la ocultación de los restos mortales de las
víctimas por parte de las fuerzas de seguridad del Estado, y de la recusa de estas últimas de
entregar dichos restos mortales a los familiares de las víctimas. Hemos tomado conocimiento la
crueldad de las fuerzas de seguridad del Estado de obligar los familiares sobrevivientes de las
víctimas a convivir con los victimarios.
11.
Hemos tomado conocimiento de prácticas sistemáticas de las fuerzas armadas del Estado
de raptos o secuestros de niños indefensos6 y la consecuente desagregación familiar en situación
se conflicto armado. Hemos tomado conocimiento de humillaciones indescriptibles impuestas por
agentes del Estado a los torturados y marginados, destruyendo por entero su autoestima, su
capacidad de relacionarse con los demás, y su dignidad como personas humanas. Hemos
tomado conocimiento de políticas oficiales del Estado de destrucción deliberada de la identidad
cultural de grupos o poblaciones enteras.
12.
Hemos tomado conocimiento de políticas de Estado dirigidas sistemáticamente contra
determinadas minorías étnicas, inclusive a punto de, en la pretendida destrucción de su cultura,
dañar la crucial y sana comunicación entre los familiares sobrevivientes con sus muertos; esta
última crueldad me ha conllevado a proponer, por primera vez en la doctrina jurídica (por lo
menos según me consta), en mi extenso Voto Razonado7 en el caso de la Comunidad Moiwana
versus Suriname (Sentencia del 15.06.2005), los conceptos de proyecto de post-vida, mas allá
del proyecto de vida, y de daño espiritual, más allá del daño moral, con contenido jurídico
propio.
13.
¿Qué más podríamos conocer de la ilimitada imaginación del ser humano para victimizar
sus semejantes, para practicar el mal absoluto, en nombre de las políticas del Estado? No
obstante todo esto, la mayor parte de la doctrina jusinternacionalista contemporánea sigue
insistiendo en hacer creer que el crimen de Estado no existe. Cierra los ojos a los hechos de
crueldad probados ante un tribunal internacional de derechos humanos como la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, y sigue intentando persuadir a los incautos de la
pretendida imposibilidad del crimen de Estado. En su apego a un dogma (societas delinquere
non potest), da muestras de su sumisión al poder Estado, de su servilismo intelectual que sólo
puede generar la repulsa de la conciencia humana, y desvenda la más completa insensibilidad e
indiferencia ante el sufrimiento humano.
.
Para relatos al respecto, cf. Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos, Historias
para Tener Presente, San Salvador, UCA Edit., 2002, pp. 11-235; Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y
Niños Desaparecidos, El Día Más Esperado - Buscando a los Niños Desaparecidos de El Salvador, San
Salvador, UCA Edit., 2005, pp. 11-309.
6
.
7
Párrafos 1-93 (original en inglés).
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