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creencia perversa de que los fines justifican los medios34, - para la perpetración de crímenes de
Estado.
29.
En los últimos años, algunos de los Informes de las Comisiones de la Verdad han
relatado patrones sistemáticos de crímenes planificados y perpetrados por el propio Estado (a
través de sus agentes y colaboradores), como secuestros, detenciones ilegales (en cárceles
clandestinos), torturas, ejecuciones sumarias, desapariciones forzadas de personas, - ante la
sumisión silenciosa y total de los individuos al poder absoluto del Estado35. En su Prólogo al
Informe "Nunca Más" (1984), de la Comisión Nacional [Argentina] sobre la Desaparición de
Personas, Ernesto Sábato, Doctor honoris causa por la Universidad Nacional de La Plata,
ponderó con particular lucidez que
"(...) A los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un
terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24.03.1976 contaron con
el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a
miles de seres humanos. (...) La dictadura militar produjo la más grande tragedia de
nuestra historia, y la más salvaje. (...) Con la técnica de la desaparición y sus
consecuencias, todos los principios éticos que las grandes religiones y las más elevadas
filosofías erigieron a lo largo de milenios de sufrimientos y calamidades fueron pisoteados y
bárbaramente desconocidos.
(...) Los derechos humanos fueron violados en forma orgánica y estatal por la
represión de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera esporádica sino sistemática, de
manera siempre la misma, con similares secuestros e idénticos tormentos en toda la
extensión del territorio. ¿Cómo no atribuirlo a una metodología del terror planificada por los
altos mandos? (...) ¿Como puede hablarse de `excesos individuales'?
(...) Los operativos de secuestro manifestaban la precisa organización (...). (...)
Desde el momento del secuestro, la víctima perdía todos los derechos; privada de todo
comunicación con el mundo exterior, confinada en lugares desconocidos, sometido a
suplicios infernales, ignorante de su destino mediato o inmediato, susceptible de ser
arrojada al río o al mar, con bloques de cemento en sus pies, o reducida a cenizas (...)"36.
30.
¿Cómo es posible negar la existencia del crimen de Estado? Los jusinternacionalistas que
lo han hecho (en gran mayoría) han simplemente cerrado los ojos a los hechos, y dado
muestras de su falta de conciencia al negarse a extraer las consecuencias jurídicas de tales
hechos. Su dogmatismo ciego ha frenado la evolución y la humanización del Derecho
Internacional. Los crímenes de Estado - no hay como negarlo - han sido planificados y
perpetrados por sus agentes y colaboradores, de forma recurrente, y en diferentes continentes.
Los jusinternacionalistas tienen el deber de rescatar el concepto de crimen de Estado, inclusive
para sostener la credibilidad de su oficio.
.
B.A. Valentino, Final Solutions - Mass Killing and Genocide in the Twentieth Century,
Ithaca/London, Cornell University Press, 2004, pp. 17, 49, 55, 57, 71, 195, 203, 235 y 150.
34
.
T.G. Phelps, Shattered Voices - Language, Violence and the Work of Truth Commissions,
Philadelphia, Univ. Pennsylvania Press, 2004, pp. 85-88 y 90.
35
.
CNDP, Nunca Más - Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, 20a. ed.,
Buenos Aires, Edit. Univ. de Buenos Aires, 1995, pp. 7-8 y 10.
36
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