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B)
PRUEBA TESTIMONIAL
65.
La Corte recibió, en audiencia pública, los testimonios que se reseñan a
continuación:
a.
Testimonio de Ana María Contreras, madre de Henry Giovanni
Contreras
Declaró que durante algunos períodos, durante los años 1989 y 1990, su hijo
vivió en las calles de la ciudad de Guatemala, específicamente en las calles
18, 9 y 17. En junio de 1990, cuando fue secuestrado, pasaba períodos con
ella en su casa y otros en Casa Alianza. En ese tiempo, además, su hijo
trabajaba en un taller de serigrafía.
El 15 de junio de 1990, entre las nueve y diez de la mañana, Henry Giovanni
Contreras salió de su casa para sacar su cédula de identificación, ya que
había cumplido 18 años recientemente. Pasados aproximadamente 15 días
sin que hubiera regresado, la testigo fue a buscarlo “a las calles”. Preguntó
en una cafetería ubicada frente a un lugar llamado “el Zócalo”, en la 18 calle,
mostrando una fotografía de su hijo. La mujer que trabajaba en la cafetería
le dijo que “se lo llevaron con otros muchachos en una camioneta”.
Al día siguiente, fue a la Policía Nacional de Guatemala (en adelante “Policía
Nacional”), donde le confirmaron la muerte de Henry Giovanni Contreras y le
enseñaron una fotografía de “medio cuerpo [de su hijo] con un balazo”.
Además, le indicaron que se dirigiera a Mixco, donde podría averiguar más
detalles sobre el suceso.
En Mixco, le explicaron que Henry Giovanni
Contreras había aparecido muerto en los Bosques de San Nicolás y la
interrogaron sobre el hecho. Afirmó que también fue citada por un juzgado o
tribunal al que sólo se refirió como “corte”, donde le “hicieron preguntas”
relativas a su hijo, las que no recuerda con exactitud.
Expresó que no pudo enterrar a su hijo, porque se requerían muchos trámites
burocráticos para retirar su cuerpo y ella “ya estaba un poco enferma de la
cabeza y luego empe[zó] a empeorar”.
Informó a su vez que, como
consecuencia de lo sucedido con su hijo, tuvo una parálisis en la cara que le
“costó un año en el hospital”.
Agregó que posteriormente a sus declaraciones ante la justicia, recibió una
carta anónima que contenía amenazas. Tuvo miedo en esa oportunidad, y
manifestó que también tenía miedo de estar declarando ante la Corte
Interamericana sobre los hechos.
Señaló que no sabe quiénes fueron los responsables de la muerte de su hijo,
ni cuáles fueron los móviles de su homicidio. Solamente se enteró por la
prensa que habían arrestado a los presuntos autores y que después los
habían dejado libres. No la han vuelto a convocar para rendir declaraciones
en los tribunales.
Manifestó que Henry Giovanni Contreras consumía drogas y licor y que fue
detenido en distintas ocasiones “[p]or vagancia en las calles”.