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razón de lo anterior, la Corte ha sido enfática al señalar que el derecho a impugnar el fallo
tiene como objetivo principal proteger el derecho de defensa, puesto que otorga la
oportunidad de interponer un recurso para evitar que quede firme una decisión judicial en el
evento que haya sido adoptada en un procedimiento viciado y que contenga errores o malas
interpretaciones que ocasionarían un perjuicio indebido a los intereses del justiciable, lo que
supone que el recurso deba ser garantizado antes de que la sentencia adquiera calidad de
cosa juzgada. Este derecho permite corregir errores o injusticias que puedan haberse
cometido en las decisiones de primera instancia, por lo que genera una doble conformidad
judicial, otorga mayor credibilidad al acto jurisdiccional del Estado y brinda mayor seguridad
y tutela a los derechos del condenado. En concordancia con lo anterior, a efectos que exista
una doble conformidad judicial, la Corte ha indicado que lo importante es que el recurso
garantice la posibilidad de un examen integral de la sentencia recurrida355.
257. Además, el Tribunal ha sostenido que el artículo 8.2.h de la Convención se refiere a
un recurso ordinario, accesible y eficaz, es decir que no debe requerir mayores
complejidades que tornen ilusorio este derecho. En ese sentido, las formalidades requeridas
para que el recurso sea admitido deben ser mínimas y no deben constituir un obstáculo
para que el recurso cumpla con su fin de examinar y resolver los agravios sustentados por
el recurrente, es decir que debe procurar resultados o respuestas al fin para el cual fue
concebido. Debe entenderse que, independientemente del régimen o sistema recursivo que
adopten los Estados Partes y de la denominación que den al medio de impugnación de la
sentencia condenatoria, para que éste sea eficaz debe constituir un medio adecuado para
procurar la corrección de una condena errónea. Ello requiere que pueda analizar las
cuestiones fácticas, probatorias y jurídicas en que se basa la sentencia impugnada, puesto
que en la actividad jurisdiccional existe una interdependencia entre las determinaciones
fácticas y la aplicación del derecho, de forma tal que una errónea determinación de los
hechos implica una errada o indebida aplicación del derecho. Consecuentemente, las
causales de procedencia del recurso deben posibilitar un control amplio de los aspectos
impugnados de la sentencia condenatoria356.
258. Además, en la regulación que los Estados desarrollen en sus respectivos regímenes
recursivos, deben asegurar que dicho recurso contra la sentencia condenatoria respete las
garantías procesales mínimas que, bajo el artículo 8 de la Convención, resulten relevantes y
necesarias para resolver los agravios planteados por el recurrente 357.
259. En este sentido, este Tribunal ha establecido que el artículo 2 (Deber de Adoptar
Disposiciones de Derecho Interno)358 de la Convención contempla el deber general de los
Estados Partes de adecuar su derecho interno a las disposiciones de la misma para
garantizar los derechos en ella consagrados. Este deber implica la adopción de medidas en
dos vertientes. Por una parte, la supresión de las normas y prácticas de cualquier
naturaleza que entrañen violación a las garantías previstas en la Convención. Por otra, la
específico de recurso que debía ofrecerse a toda persona sancionada con una pena privativa de la libertad, como
una garantía de su derecho a la defensa. Cfr. Caso Zegarra Marín Vs. Perú, supra, párr. 171.
355
Cfr. Caso Herrera Ulloa Vs. Costa Rica, supra, párr. 165, y Caso Zegarra Marín Vs. Perú, supra, párr.
171.
356
Cfr. Caso Herrera Ulloa Vs. Costa Rica, supra, 161, 164 y 165, y Caso Zegarra Marín Vs. Perú, supra,
párr. 172.
357
Cfr. Caso Mohamed Vs. Argentina, supra, párr. 101, y Caso Zegarra Marín Vs. Perú, supra, párr. 173.
358
El artículo 2 de la Convención establece: “Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el
artículo 1 no estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se
comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta
Convención, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales
derechos y libertades”.