21
La testigo solicita a la Corte que se castigue a los responsables de los hechos, que se
escriba un libro en el cual se narre toda la vida personal y familiar de su hermano, que el
mismo se divulgue para limpiar su nombre y que les devuelvan sus restos para darle un
sepultura digna.
La testigo tuvo miedo de declarar por temor de que surjan represalias contra ella o contra
su familia.
j)
Testimonio del señor Manuel Ayala Mantilla, padre de la presunta
víctima Víctor Manuel Ayala Sánchez
El testigo tenía 69 años al momento de la “desaparición” de su hijo Víctor Manuel, quien se
hacía cargo de todos los gastos de su casa y de sus gastos médicos.
La presunta víctima tenía alrededor de 33 años cuando “desapareció” y vivía en
Bucaramanga con Sandra Montero y sus dos hijos en común, Caterine y Juan Manuel.
Además, Manuel tenía otro hijo, Víctor Hugo.
La presunta víctima trabajaba como
conductor de dos taxis afiliados a una empresa de transporte llamada “Motilones” y hacía
viajes en el recorrido Bucaramanga-Cúcuta.
Cuando el testigo supo de la desaparición de su hijo fue a presentar una denuncia a la
estación de Policía. Luego fue a la prensa y a la radio. También fue a la Quinta Brigada del
Ejército, en donde el general que lo atendió se burló de él. Ante ello, volvió a la radio y al
diario “Vanguardia Liberal”, donde le indicaron que pusiera una denuncia ante el Procurador
de Santander, quien le indicó que acudiera ante el Procurador General en Bogotá, quien no
los recibió. Posteriormente asumió el cargo un nuevo Procurador, quien los recibió e
inmediatamente llamó al Ministerio de Justicia y al Departamento Administrativo de
Seguridad (DAS), momento a partir del cual comenzaron las investigaciones. El testigo
realizó cuatro viajes a Bogotá para denunciar lo sucedido a su hijo.
Una de las personas que participó en la “desaparición”, después relató que “los habían
despedazado y los habían botado al río”.
La esposa del testigo cambió mucho, se enfermó, no puede salir de la casa, permanece
acostada, llora mucho, le apareció un soplo en el corazón, perdió la voz, y casi no puede
comer.
Desde la desaparición de su hijo el testigo sintió mucha desesperación, una lucha terrible,
mucha rabia, impotencia y dolor. A partir de ese momento el testigo y su esposa pasaron
muchas necesidades, ya que Víctor Manuel era quien se encargaba de ellos. El testigo se
siente muy mal por no saber dónde están los restos de su hijo. Además, el que no se haya
sancionado a los responsables, esto es, “las autodefensas” y “cómplices del gobierno”, le
produce dolor e impotencia por la impunidad que ello implica.
El testigo solicita a la Corte que se haga justicia. El testigo quisiera que les entreguen los
restos de su hijo para darle cristiana sepultura y que se haga “una placa o algo semejante”
para recordar a las presuntas víctimas.
B) PRUEBA TESTIMONIAL Y PERICIAL