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que las personas afrodescendientes “constituyen uno de los grupos poblacionales pobres
entre los más pobres” en República Dominicana, y expresó su preocupación debido a lo
que, en sus consideraciones, advirtió como “racismo estructural y generalizado de la
sociedad dominicana, especialmente la discriminación basada en el color de piel y en el
origen nacional” 125. Además, diversos órganos internacionales han hecho referencia al
problema de la discriminación en República Dominicana contra la población haitiana o de
ascendencia haitiana. La Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
señaló que las personas haitianas en República Dominicana “debe[n] enfrentarse a una
actitud política y social generalmente hostil” 126. En ese sentido, el Relator Especial de las
Naciones Unidas sobre las Formas Contemporáneas de Racismo, Discriminación Racial,
Xenofobia y formas conexas de intolerancia y la Experta Independiente sobre Cuestiones
de las Minorías han destacado datos históricos sobre un problema de racismo en República
Dominicana, en perjuicio de personas haitianas 127. Se ha indicado también que dicho
problema tenía actualidad en fechas próximas a los hechos del presente caso 128.
160. El Relator Especial y la Experta Independiente antes indicados han expresado que la
percepción dominante entre la mayoría de los dominicanos es que sus tonalidades de piel
mestiza los distinguen de los dominicanos y haitianos de piel más oscura. Al respecto
señalaron la utilización del término “negro” como insulto en República Dominicana,
aunado a las alusiones realizadas en relación con los “negros” calificándoles de ignorantes
o sucios y a la frecuente asimilación de la condición de “negro” al estatuto de ilegalidad y
la delincuencia. Ahora bien, de acuerdo con dichos expertos, en República Dominicana el
término “negro” y, por extensión, los rasgos o elementos relacionados con la ascendencia
africana, se asocian tanto a las personas haitianas, cuenten o no con documentación
fs. 3147 a 3155). En la declaración de Samuel Martínez afirmó que “[m]uchos dominicanos tienen actitudes sobre
los haitianos que contrastan radicalmente con la abierta bienvenida que han ofrecido a otros grupos
inmigrantes”. También observó que “el propio concepto de identidad nacional dominicana está formulado en
términos de raza, los dominicanos ven, implícitamente y explícitamente, a los haitianos como los ‘verdaderos
negros’” (cfr. Declaración rendida por Samuel Martínez en el caso Niñas Yean y Bosico Vs. República
Dominicana). Por su parte, el perito Manuel Núñez Asencio explicó que “[e]l dominicano tiene su propia
vinculación a los orígenes africanos muy distintos de los que han predominado en Haití. La suposición de que
entre los haitianos y dominicanos hay una cultura negra común resulta falsa. La raza no determina la cultura”.
Dictamen pericial rendido por Manuel Núñez Asencio mediante affidávit.
125
Organización de las Naciones Unidas, Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, Observaciones
finales sobre los informes periódicos 13 y 14 de la República Dominicana.
126
Caso Niñas Yean y Bosico Vs República Dominicana, párr. 109.3.
127
Así, han señalado que, entre 1930 y 1961 República Dominicana fue gobernada por Rafael Leónidas Trujillo y
que durante ese lapso el gobierno dominicano adoptó una política de racismo y promovió una identidad europea
e hispánica apoyada en el fomento de sentimientos “antihaitianos” y en el uso de la violencia contra los haitianos.
(Organización de las Naciones Unidas, Informe del Relator Especial sobre sobre las Formas Contemporáneas de
racismo, Discriminación Racial, Xenofobia y formas conexas de intolerancia, Doudou Diène, y de la Experta
Independiente sobre Cuestiones de las Minorías, Gay McDougall, Informe de la Misión a la República Dominicana,
párr. 7. Sin negar tales datos, el perito Fernando I Ferrán Brú destacó que República Dominicana “ha tenido al
menos cinco presidentes con ascendencia haitiana”, y que “la tendencia continua, desde la caída de Trujillo […]
ha sido la de esclarecer cualquier incidente que involucre excesos que perjudiquen la protección de los derechos
humanos por razones de índole racial o de cualquier otra índole en perjuicio de cualquier persona, sea
dominicana o extranjera” (Cfr. Dictamen pericial rendido por Fernando Ignacio Ferrán Brú mediante affidávit el
30 de septiembre de 2013, expediente de excepciones preliminares, fondo y reparaciones, fs. 1498 a 1676).
128
Así, Human Rights Watch, en 2002, señaló que “en vista de la historia turbulenta [entre Haití y República
Dominicana] —y de las versiones distorsionadas de ésta divulgadas en las escuelas y los medios oficiales desde
los tiempos de Trujillo—algunos dominicanos no dudan aún en percibir una amenaza haitiana a la integridad
territorial de su país”, y que [e]l prejuicio racial está profundamente enraizado en la República Dominicana. (Cfr.
Human Rights Watch, Personas Ilegales: Haitianos y Domínico-Haitianos en La República Dominicana, pág. 8.)
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