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115. Antes de irse, los paramilitares pintaron en la superficie exterior de los vehículos
“Fuera el MAS, fuera los paramilitares”, a fin de asegurar que la autoría de la masacre fuera
atribuida a los grupos guerrilleros. Antes de emprender la retirada se apropiaron de
veintitrés de los veinticinco expedientes que portaba la Comisión Judicial.
116. Solamente tres miembros de la Comisión Judicial sobrevivieron a dicha masacre,
“[p]or circunstancias imprevisibles, por el azar”102. En medio de enormes tribulaciones por
el momento superado mientras sus compañeros habían sucumbido, además de los
sufrimientos físicos por las heridas sufridas, los tres sobrevivientes lograron encender uno
de los vehículos y desplazarse de la zona de la masacre, hasta que el vehículo dejó de
funcionar
cuando
habían
recorrido
aproximadamente
tres
kilómetros
hacia
Barrancabermeja. Los sobrevivientes Manuel Libardo Díaz Navas y Wilson Humberto
Mantilla Castilla lograron escapar alcanzando a pedir ayuda a personas que pasaron en un
camión repartidor de gaseosas cerca de la zona donde dejó de funcionar el vehículo. Sin
embargo, el sobreviviente Arturo Salgado Garzón, quien se encontraba herido de bala en un
glúteo y en la cabeza, se quedó en dicha zona esperando ayuda103.
117. Tal como relató el señor Salgado, durante cinco horas se quedó sólo, atado y herido,
escondiéndose cerca del lugar de la masacre, esperando que vinieran a ayudarlo. Durante
ese largo tiempo tuvo miedo de “que de pronto volvían a rematar[lo]”. Aproximadamente a
las 17:00 horas llegaron unos periodistas de Vanguardia Liberal y le ayudaron llevándolo a
una clínica. Ninguna autoridad de la Fuerza Pública llegó en su ayuda, a pesar que había un
cuartel militar a unos quince minutos y otro a unos cuarenta minutos104.
118. Inclusive, después de tales hechos, el Estado no garantizó al señor Salgado Garzón
asistencia médica adecuada para atender las heridas, y en la clínica incluso le dejaron una
parte de la bala en el glúteo105.
119. Con posterioridad a la masacre, las tres víctimas sobrevivientes tuvieron que vivir
durante tres meses en un apartamento que les proporcionó la Dirección de Instrucción
Criminal, bajo vigilancia, ya que no podían ir a sus casas por razones de seguridad. Debido
a las amenazas que recibieron, el Director de Instrucción Criminal decidió comisionarlos a
diferentes ciudades de Colombia106.
120. La víctima Arturo Salgado Garzón107 relató que fue una época en que tuvo “muy
poco” contacto con su familia, la cual inclusive tuvo que dejar la casa en que vivían. Luego
lo enviaron a España por un año. Según expresó el señor Salgado Garzón estos hechos y
circunstancias le “cambi[aron] totalmente la vida”. Asimismo, afirmó que el Estado lo
mantuvo en “pésimas” condiciones económicas, ya que para enfrentar esta situación
solamente recibía su salario.
102
Cfr. sentencia emitida el 14 de noviembre de 1990 por el Tribunal Superior de Orden Público (expediente
de anexos a la demanda, Tomo I, anexo A32, folio 451).
103
Cfr. declaración testimonial rendida por Arturo Salgado Garzón en la audiencia pública ante la Corte
Interamericana celebrada los días 31 de enero y 1 de febrero de 2007.
104
Cfr. supra nota 103.
105
Cfr. supra nota 103.
106
Cfr. supra nota 103.
107
Cfr. supra nota 103.
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