un mandato orientado a garantizar la igualdad material. En ese sentido, la Corte
recuerda que el derecho a la igualdad garantizado por el artículo 24 convencional tiene
dos dimensiones, la primera una dimensión formal, que establece la igualdad ante la ley.
La segunda, una dimensión material o sustancial, que ordena la adopción de medidas
positivas de promoción a favor de grupos históricamente discriminados o marginados en
razón de los factores a los que hace referencia el artículo 1.1 de la Convención
Americana. Lo anterior quiere decir que el derecho a la igualdad implica la obligación de
adoptar medidas para garantizar que la igualdad sea real y efectiva, esto es, corregir las
desigualdades existentes, promover la inclusión y la participación de los grupos
históricamente marginados, garantizar a las personas o grupos en desventaja el goce
efectivo de sus derechos, en suma, brindar a cada persona posibilidades concretas de
ver realizada, la igualdad material. Para ello, los Estados deben enfrentar activamente
situaciones de exclusión y marginación 91.
87. Por otro lado, es relevante recordar que, mientras que la obligación general del
artículo 1.1 se refiere al deber del Estado de respetar y garantizar “sin discriminación”
los derechos contenidos en la Convención Americana, el artículo 24 protege el derecho a
una “igual protección de la ley” 92. Es decir, el artículo 24 de la Convención Americana
prohíbe la discriminación de derecho, no sólo en cuanto a los derechos contenidos en dicho
tratado, sino en lo que respecta a todas las leyes que apruebe el Estado y a su
aplicación 93. En otras palabras, si un Estado discrimina en el respeto o garantía de un
derecho convencional, incumpliría la obligación establecida en el artículo 1.1 y el derecho
sustantivo en cuestión. Si, por el contrario, la discriminación se refiere a una protección
desigual de la ley interna o su aplicación, el hecho debe analizarse a la luz del artículo
24 de la Convención Americana, en relación con las categorías protegidas por el artículo
1.1 del mismo instrumento 94.
B.2 La orientación sexual al amparo de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos
88. Esta Corte ha señalado, desde su Sentencia del año 2012 recaída en el caso Atala
Riffo y niñas Vs. Chile 95, que la orientación sexual y la identidad de género son categorías
protegidas por la Convención al amparo de la expresión “cualquier otra condición social”
recogida en el citado artículo 1.1 96. La Opinión Consultiva OC-24/17 de 24 de noviembre
Cfr. Caso de los Empleados de la Fábrica de Fuegos de Santo Antônio de Jesus y sus familiares Vs.
Brasil. Interpretación de la Sentencia de Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 21 de junio de 2021. Serie C No. 427, párr. 199, y Caso de los Buzos Miskitos (Lemoth Morris y otros) Vs.
Honduras. Sentencia de 31 de agosto de 2021. Serie C No. 432, párr. 108. Ver también, Opinión Consultiva
OC-27/21, supra, párr. 157.
92
Cfr. Opinión Consultiva OC-4/84, supra, párrs. 53 y 54, y Caso Guevara Díaz Vs. Costa Rica, supra,
párr. 47.
93
Cfr. Caso Yatama Vs. Nicaragua. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 23 de junio de 2005. Serie C No. 127, párr. 186, y Caso Guevara Díaz Vs. Costa Rica, supra, párr. 48.
94
Cfr. Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de agosto de 2008. Serie C No. 182, párr.
209, y Caso Guevara Díaz Vs. Costa Rica, supra, párr. 48.
95
Cfr. Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de febrero de
2012. Serie C No. 239, párr. 91.
96
El artículo 1.1 de la Convención establece que “los Estados Partes en esta Convención se comprometen
a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona
91
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