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FAL, y que posteriormente se hicieron explotar cargas de dinamita que esparcieron los
restos de los asesinados:
“Cuando llegaron a su destino, las 15 personas fueron introducidas al
interior del socavón; posteriormente los soldados les dispararon ráfagas de FAL
y procedieron a instalar cargas explosivas (dinamita) provocando una
deflagración que terminó por esparcir los restos de los cuerpos acribillados.
Según la versión dada por un poblador de Santa Bárbara, cuyo hijo habría
estado muy cerca al lugar donde acontecieron los hechos, se produjeron dos
explosiones sucesivas.
“Estos hechos han sido confirmados por las declaraciones brindadas en
el proceso seguido en el Fuero Militar. El sargento 2° Carlos Prado Chinchay
declaró que los detenidos fueron eliminados por el cabo Simón Breña Palante,
presuntamente por orden del Teniente Bendezú, Jefe de la patrulla, toda vez
que el declarante no alcanzó a escuchar directamente la orden de matarlos. Por
su parte, el Auditor General del Ejército sostiene en su dictamen N° 2820-91
que el encargado de matar a las víctimas habría sido el sargento Carlos Prado
Chinchay.
“Debe mencionase que todos los militares declarantes coinciden en
señalar que efectivamente los comuneros de Santa Bárbara fueron eliminados
con ráfagas de FAL dentro de una mina abandonada y luego dinamitados
utilizando cargas explosivas encontradas en su interior.
“Los sargentos Oscar Carrera Gonzáles y Duilio Chipana Tarqui sostienen
que fue el Teniente Bendezú Vargas quien ordenó matar a los detenidos y luego
dinamitar la entrada de la mina abandonada. Por su parte, los sargentos Dennis
Pacheco Zambrano y Carlos Prado Chinchay, así como el Sub Oficial Fidel
Eusebio Huaytalla, sostuvieron que se enteraron de la muerte de los detenidos
por comentarios posteriores de otros miembros de la patrulla quienes
mencionaban que la eliminación fue ordenada directamente por el Teniente
Bendezú Vargas7.”
8.
Frente a ese unánime señalamiento de que la orden de matar a los detenidos y
hacer explotar la dinamita fue impartida por el Teniente Bendezú Vargas, éste quiso
desligarse de responsabilidad mediante una explicación totalmente descabellada (que
no se menciona en la sentencia):
“el Tnte. Javier Bendezú Vargas, al rendir su declaración instructiva, dijo que no
ordenó matar a los comuneros en el modo y circunstancias narradas por sus
coinculpados y los numerosos soldados que prestaron su declaración
testimonial, sosteniendo que fueron los propios detenidos quienes se suicidaron
masivamente y en un solo acto, arrojándose a un barranco muy profundo
mientras caminaban en el trayecto hacia la base militar de Lircay. El Juez
militar a cargo de la instrucción y a su turno la Sala de Guerra, desestimaron
esta versión por ser poco creíble e insostenible8.
De todos modos, aún esta descabellada versión confirma la muerte de los 15 detenidos
el mismo día 4 de julio de 1991.
Hallazgo de algunos de los cuerpos
7
8
Informe de la CVR, tomo VII, pág. 533.
Informe de la CVR, tomo VII, págs. 533-534.