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IV
EXCEPCIÓN PRELIMINAR
(INCOMPETENCIA RATIONE MATERIAE DE LA CORTE)
31.
El Estado alegó la incompetencia de la Corte para “determinar violaciones” a la
Convención Belém do Pará. Ello fue rechazado por la Comisión y los representantes,
quienes alegaron la competencia de la Corte respecto al artículo 7 de dicha
Convención. Los representantes alegaron que, además, la Corte tiene competencia
para “conocer de violaciones” al artículo 9 y “aplicar el artículo 8” de dicha Convención.
32.
Para resolver controversias sobre la interpretación de normas, la Corte ha
invocado27 la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. En lo pertinente,
esta Convención señala:
Artículo 31. Regla general de interpretación. 1. Un tratado deberá interpretarse de buena fe
conforme al sentido corriente que haya de atribuirse a los términos del tratado en el
contexto de estos y teniendo en cuenta su objeto y fin.
[…]
Artículo 32. Medios de interpretación complementarios. Se podrán acudir a medios de
interpretación complementarios, en particular a los trabajos preparatorios del tratado y a las
circunstancias de su celebración, para confirmar el sentido resultante de la aplicación del
artículo 31, o para determinar el sentido cuando la interpretación dada de conformidad con el
artículo 31:
a) deje ambiguo u oscuro el sentido; o
b) conduzca a un resultado manifiestamente absurdo o irrazonable.
33.
La Convención de Viena contiene una regla que debe interpretarse como un
todo. El sentido corriente de los términos, la buena fe, el objeto y fin del tratado y los
demás criterios confluyen de manera unida para desentrañar el significado de una
determinada norma. Por otra parte, la Corte recalca que el Derecho Internacional de
los Derechos Humanos se compone tanto de un conjunto de reglas (las convenciones,
pactos, tratados y demás documentos internacionales), como de una serie de valores
que dichas reglas pretenden desarrollar. La interpretación de las normas se debe
desarrollar entonces también a partir de un modelo basado en valores que el Sistema
Interamericano pretende resguardar, desde el “mejor ángulo” para la protección de la
persona. En este sentido, el Tribunal, al enfrentar un caso como el presente, debe
determinar cuál es la interpretación que se adecua de mejor manera al conjunto de las
reglas y valores que componen el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
Concretamente, en este caso, el Tribunal debe establecer los valores y objetivos
perseguidos por la Convención Belém do Pará y realizar una interpretación que los
desarrolle en la mayor medida. Ello exige la utilización en conjunto de los elementos
de la norma de interpretación del artículo 31 citado (supra párr. 32).
34.
Teniendo en cuenta lo anterior, en primer lugar el Tribunal analizará su
competencia respecto al artículo 7 de la Convención Belém do Pará, para luego dirimir
lo pertinente en torno a los artículos 8 y 9 del mismo tratado.
27
Cfr. Caso Ivcher Bronstein Vs. Perú. Competencia. Sentencia de 24 de septiembre de 1999. Serie C
No. 54, párr. 38, y Caso Blake Vs. Guatemala. Interpretación de la Sentencia de Reparaciones y Costas.
Sentencia de 1 de octubre de 1999. Serie C No. 57, párr. 21.