128. En el plano colectivo, los traumas producidos en los medios sociales más
afectados por las brutalidades humanas han conllevado las conciencias a confrontarse con
la crueldad; tales tragedias colectivas dejan trazos profundos, pues, aún después de
superado el ciclo de violencia, "el pasado continúa retumbando en las conciencias"; se ha
advertido que "la deshumanización que heredamos amenaza nuestra supervivencia"97. Es
una necesidad vital recordar los muertos, los victimados de la violencia humana, todas las
víctimas del terrorismo (perpetrado tanto por grupos de exterminio como por el propio
Estado).
129. Tampoco hay que minimizar la fuerza de la memoria. Después de décadas de
silencio y aparente "olvido", nunca se ha recordado tanto las víctimas de los masacres de
los armenios (de 1915) como en nuestros días, más de nueve décadas después de
ocurridas98. Otro ejemplo de la fuerza de la memoria encuéntrase en la impresionante
historia moderna de Polonia, país que ha aprendido a convivir íntimamente con la
tragedia, y que desapareció del mappa mundi en 1795 para volver a figurar en él a partir
de 1918. Durante estos 123 años, Polonia, en medio a sucesivas guerras, particiones,
persecuciones y represiones, y actos de violencia, sobrevivió en la cultura, la literatura, la
religión, en suma, en el espíritu, de su gente sufrida99.
de Romilly, "La Historia entre la Memoria Individual y la Memoria Colectiva", in ibid., pp.
45-46.
.
Th. Delpech, El Retorno a la Barbarie en el Siglo XXI, Buenos Aires, Ed. El Ateneo,
2006, pp. 21-22 y 280.
97
.
Cf., v.g., B. Bruneteau, Le siècle des génocides - Violences, massacres et
processus génocidaires de l'Arménie au Rwanda, Paris, A. Colin Éd., 2004, pp. 48-72; G.
Chaliand y Y. Ternon, 1915, le génocide des Arméniens, Bruxelles, Éd. Complexe, 2006
[réed.], pp. 15-198; J.-B. Racine, Le génocide des Arméniens - Origine et permanence du
crime contre l'humanité, Paris, Dalloz, 2006, pp. 3-160; E. Staub, The Roots of Evil - The
Origins of Genocide and Other Group Violence, Cambridge, University Press, 2005
[reprint], pp. 173-187; Y. Ternon, Guerres et génocides au XXe. siècle, Paris, O. Jacob,
2007, pp. 126-170; J.-B. Racine, Le génocide des arméniens - Origine et permanence du
crime contre l'humanité, Paris, Dalloz, 2006, pp. 1-160; A. Toynbee y J. Bryce,
Atrocidades Turcas na Armênia [1916], São Paulo/Rio de Janeiro, Ed. Paz e Terra, 2003
[reed.], pp. 11-118.
98
.
Como descrito, de forma casi literaria, por un estudioso de su historia: - "(...) The
essential sources of its history have to be sought less in social, political, and economic
affairs than in the realm of culture, literature, and religion - in short, in the world of the
Polish spirit, which enabled men and women to live their lives in their own way in spite of
the established order, and often in defiance of the law". De ahí la importancia dada, v.g.,
al folclore y a las tradiciones históricas. En Polonia, "throughout these five generations,
Polish history loses much of its material substance, and retreats into the realm of ideas,
plans, dreams, and prospects. Right from the start, the subject seems tailored for the
romantics, with their contempt for material things and their preoccupation with the world
of the spirit. Polish literature is a surer guide to the essential features of the age than is
sociology or economics. Owing to the specific features of the partitions, the link between
politics and literature in Poland was exceptionally intimate. (...) In Poland, (...) national
politics and national literature were smelted in the same fierce fire, and were fused into
an amalgam of such unusual intensity that often one could no longer be recognized from
the other. In a land where all forms of open political activity of a national character were
99
39