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los medios”. Señaló que “finalmente la levant[aron] y le cubr[ieron] la cara con sus ropas,
pidiéndole que no levante la cara y la sub[ieron] al camión”. Expresó que los policías les decían
en voz alta que como no se sabía el número exacto de los detenidos, les “iban a prender fuego
o los iban a aventar al canal”. Agregó que en algún punto perdió de vista a su hijo, a quien
volvió a ver en el penal, herido.
79. Ana María Velasco Rodríguez señaló que fue golpeada con toletes y patadas en diferentes
partes del cuerpo y que una mujer de la policía estadual le sustrajo sus pertenencias y le dio
una cachetada. Recordó en particular que le preguntaron quién era Ignacio del Valle y, al
responder que no lo conocía, la golpearon e insultaron con “palabras altisonantes como ‘perra’
y ‘puta’”. Asimismo, refirió que al ver que no estaba sangrando, “se ensañaron con más fuerza
y decían ‘esta perra está limpia, péguenle más’, mientras recibía más patadas y toletazos en
todo el cuerpo”.
80. Angélica Patricia Torres Linares relató que los policías la pusieron contra la pared y la
golpearon con el tolete mientras la interrogaban. Remarcó que dicho interrogatorio fue filmado
y que luego de dar su información la amenazaron, diciéndole “ahora si ya tenemos tu nombre y
dirección, a ti y tu familia se los cargó la chingada”. Señaló que además de las amenazas de
muerte, fue amenazada de ser violada sexualmente, remarcando en particular que una mujer
policía “al ver la cara de susto con la que […] miraba al policía que daba las órdenes le dijo:
‘qué, ¿te gustó? Pues al rato todos te van a violar hija de la chingada’”. Añadió que mientras la
golpeaban, le dijeron “que qué hacía yo ahí, si las mujeres nada más servimos para hacer
tortillas, que yo debería de estar en mi casa, que eso me pasaba por no estar en mi casa”. Luego
de interrogarla, la aventaron contra la pared, le quitaron sus pertenencias, una sudadera que
llevaba puesta y su blusa, dejándola en brasier, devolviéndole parte de su ropa después. Refirió
que los sacaron a la calle, donde comenzaron a golpearlos con algo duro en la cabeza, los brazos,
la espalda y la columna vertebral. Describió que los llevaron a golpes a un autobús donde había
otros detenidos y que los apilaron encima de ellos.
81. En el caso de las dos últimas mujeres que fueron detenidas el 3 de mayo, ambas se
encontraban en el curso de sus actividades normales cuando se toparon con los policías. María
Patricia Romero Hernández fue detenida cerca de la carnicería de su familia en el mercado
Belisario Domínguez, junto con su hijo y su padre, luego de acercarse a uno de los agentes a
preguntar por qué estaban agrediendo a los comerciantes de flores. Recordó que al ver que su
hijo estaba filmando lo que ocurría, los policías comenzaron a golpearlo de manera brutal, y que
el Subdirector de la Policía ordenó: “rómpanle la madre a este hijo de su puta madre”. Refirió
que al ver esto, intentó acercarse a su hijo para cubrirlo, pero la sometieron tres mujeres policías
antes de que la detuvieran los agentes municipales. Narró que la esposaron, golpearon, le
quitaron sus objetos personales y su dinero. Luego, la trasladaron violentamente a una
camioneta de la policía municipal y la aventaron boca abajo. María Cristina Sánchez Hernández
fue detenida cuando se encontraba pasando junto a su esposo por la bodega de flores, donde
los policías ingresaron con gases lacrimógenos golpeando brutalmente a todos los que se
encontraban allí. Señaló que la subieron a un camión diciéndoles que los iban a matar y echar
al río.